Fotografía digital – Cuidados de la Cámara Fotográfica en los viajes
Desde que la fotografía se popularizó como un medio insustituible para plasmar las vivencias y experiencias del ser humano, resulta difícil imaginar un viaje o excursión sin la compañía de la cámara fotográfica.
Las tres fotografías sirven de muestra de algunas de las situaciones más comunes en las que se suelen tomar fotografías: las excursiones, las vacaciones y los viajes en condiciones climatológicas difíciles.
En el caso de la fotografía digital, algunos de los aspectos que deberás prestar atención son: Qué llevar, la autonomía y la protección de la cámara.
Qué llevar
Para poder decidir con acierto qué equipo llevar en un viaje o excursión, resulta fundamental disponer de información precisa de las condiciones con las que te encontrarás. Naturalmente, existe la posibilidad de que tu equipo se limite a la cámara, sin accesorios ni equipos portátiles, pero aún así, deberás tomar tus decisiones según el tipo de desplazamiento que realices.
Excursiones y salidas cortas
En estas situaciones deberás tener en cuenta la cantidad aproximada de fotografías que vas a tomar. De ello depende que puedas calcular la autonomía de las baterías y la capacidad de tu tarjeta.
Si debes cargar las baterías, asegúrate de llevar contigo el cargador y que podrás disponer de la toma de corriente adecuada. Debido al tiempo de espera de la recarga, siempre te será más práctico disponer de una batería de recambio, ya que no siempre podrás esperar el tiempo suficiente para que la recarga sea completa.
Las baterías antiguas (de NiCd) debían ser agotadas al máximo antes de proceder a su recarga.por el llamado ‘efecto de memoria’ que provocaba una reduccion de la capacidad de la bateria. Las actuales baterias de Li-ion (iones de litio) no tienen este problema: pueden ser recargadas en cualquier momento. Sin embargo debes saber dos aspectos importantes: – Es vital antes de ni siquiera comprobar que la tu camara funciona cuando la compras nueva: ¡CARGAR PRIMERO LA BATERIA TODA UNA NOCHE!
- El numero de ciclos de carga/descarga de una bateria esta limitado.
Viajes
En los viajes, la fotografía digital puede comportar algunas incomodidades que, a pesar de todo, se ven compensadas por las grandes ventajas de esta tecnología.
En función de la duración del viaje, y del número de capturas que realices, necesitarás disponer de:
* Una tarjeta de memoria de gran capacidad. Hoy dia han bajado muchisimo de precio.
* Cargador de baterías (que no se te quede en un cajon de casa)
* Dos baterías (o dos juegos)
Este pequeño conjunto de baterías, cargador y tarjeta de memoria, son la base del éxito fotográfico de cualquier viaje o excursión.
Autonomía
Casi todo lo concerniente a la autonomía está descrito en el apartado anterior (y en anteriores lecciones), ya que ésta depende de dos grandes factores:
* Las baterías
* La capacidad de la tarjeta
Por lo que hace referencia a las baterías, y a modo de recordatorio, ten presente que algunas de las cosas que consumen más baterías son:
* El uso del flash
* La pantalla LCD
* El uso indiscriminado e innecesario del zoom
* El autoenfoque en modo ‘continuo’ (si puedes, utiliza la posición ’single’. La cámara enfocará sólo cuando presiones el botón de disparo)
* El frío y el calor
Procura disponer de baterías de recambio. No confíes en encontrar el tipo de baterías que necesitas en todas partes.
En cuanto a las tarjetas de memoria, recuerda:
* Disponer de varias tarjetas de capacidad media es más seguro que utilizar una de gran capacidad
* La velocidad de la tarjeta (4x, 8x, 12x, etc) condiciona el tiempo de grabación de datos y, por tanto, la demora entre captura y captura (la velocidad de la tarjeta no tiene nada que ver con la autonomía, pero sí con la velocidad a la que puedas trabajar)
Protección de la cámara
Para viajes en los que dominen las condiciones extremas, también deberás extremar las precauciones, ya que las cámaras digitales son tan prácticas como delicadas.
Para el frío
En condiciones de frío extremo (nieve, alta montaña, etc.) la cámara puede que no responda de forma correcta o, incluso, que deje de funcionar. Las cámaras suelen soportar hasta unos 10º grados bajo cero (-10º), pero esta barrera se establece en el laboratorio o banco de pruebas. En la práctica, otros aspectos como la humedad o las condiciones ambientales, pueden hacer que este límite se reduzca. Ambientes en los que la humedad sea superior a un 60%, no son muy recomendables en la fotografía digital. Las bajas temperaturas también reducen de forma notable la duración de las baterías.
frio intenso
El frío intenso no es un buen aliado de la fotografía. En estas condiciones, el cuidado del equipo y de las baterías resulta esencial. El frío y la condensación de agua en el interior de la cámara puede producir daños.
Algunas precauciones muy útiles en frío extremo son:
1. Protege la cámara con la temperatura del cuerpo. Mientras no estés tomando fotografías, coloca la cámara entre la chaqueta (abrigo, etc.) y tu cuerpo. Ello mantendrá la cámara a una temperatura constante y evitará la congelación y la ‘caída’ de las baterías. Saca la cámara sólo para realizar las tomas y vuelve a guardarla enseguida.
2. Si la cámara tiene partes metálicas (cuerpo, visor, etc.), en contacto con la piel, pueden llegar a producir quemaduras a causa de las bajas temperaturas. Si es necesario, utiliza guantes y acércate el visor al ojo con precaución, ya que la piel puede llegar a pegarse al metal. Probablemente, antes de que ello suceda, la cámara habrá dejado de funcionar.
3. Si llevas baterías de recambio, no las transportes en la bolsa de la cámara. Debes guardarlas en un bolsillo interior del abrigo.
Para el calor
Las altas temperaturas tampoco son buenas aliadas de la fotografía digital. Temperaturas superiores a los 50 grados pueden provocar que la cámara deje de funcionar, o lo haga de forma incorrecta, y las baterías se descarguen con mucha rapidez.
Puede parecerte que 50º son muchos, pero recuerda que a pleno sol y en según que lugares, no es nada difícil alcanzar esta cifra. Por otra parte, si la cámara es negra, la temperatura que puede alcanzar es muy superior a la temperatura ambiente que indique el termómetro.
calor del desierto
El calor también puede provocar problemas en la cámara. En el desierto, además del calor, debes proteger la cámara del polvo y de la arena. Utiliza bolsas de plástico para proteger la cámara cuando no la utilices.
Algunas recomendaciones en altas temperaturas son:
* Protege la cámara de los rayos directos del sol tanto como te sea posible. Además de problemas de funcionamiento, los recubrimientos plásticos de la cámara (si los hay) pueden llegar a derretirse.
* Si la humedad ambiente es elevada (selva, países tropicales, etc.), utiliza bolsas de Gel de Sílice en la bolsa de transporte de la cámara.
* En zonas desérticas, con viento de arena o mucho polvo, protege la cámara en bolsas de plástico estancas (las que se utilizan para congelar alimentos son muy útiles).
* Para limpiar el polvo de la cámara, utiliza aire comprimido (existen envases pequeños para viaje), o los típicos sopladores de goma. Si utilizas un paño o gamuza para eliminar el polvo, puedes rayar la cámara. Una vez eliminado el polvo, puedes utilizar un paño húmedo. Sécala inmediatamente.
* Para la pantalla LCD puedes utilizar, con mucho cuidado, un paño suave y seco.
* Para limpiar el objetivo utiliza bastoncillos de algodón. Realiza un movimiento rotatorio desde el centro hacia los extremos del objetivo. No frotes la lente.
proteje tu camara con una bolsa en los viajes
Las clásicas bolsas de plástico para congelados son una excelente protección en caso de condiciones meteorológicas adversas. Llévalas siempre en tus excursiones o viajes
Disfruta de la aventura de un fotosafari, junto a Argentina Extrema
Hielos Continentales, el espejo inmóvil
Por: Leandro “Aleman” Scheurle
Nota publicada en la revista Extremo Patagonia Nº36
Mágica dosis de terreno convulsivo, remoto y desafiante. Paraíso perenne que todo explorador acaricia en cada suspiro de anhelo inalterable. He aquí la historia de una expedición de futuros guías a las fauces mismas de un ilustre paradigma de las petrificadas aguas del porvenir mundial. Existo, pienso luego
“Una parte de mi quedo allí para siempre, mi vanidad y mi escepticismo; a cambio me llevo algo que no había poseído antes plenamente, la apreciación de la absoluta belleza y el milagro de estar vivo.” (Richard Bern).
El cielo ovaciona la desaparición súbita del inabarcable mar de nubes que se interpone. Jorge, Paula y Sebastián arquean sus cuellos hacia atrás y, mirando el infinito, agradecen el impensado regalo. Existo, pienso luego.
Durante los últimos días de Febrero de 2009, la escuela formadora de guías de Trekking en Cordillera y de Turismo Aventura de Buenos Aires (ISAS) se había planteado la idea de poder realizar su Taller Intensivo de Larga Duración Estival por primera vez en la zona aledaña al Chalten y en algunos rincones del Parque Nacional Los Glaciares Septentrional, más precisamente para intentar dar la famosa “vuelta a los hielos”.
La exploración se interpreta idealmente como el arte de la revelación absoluta. Descubrir y recorrer salvajes rincones de un río perdido. Descubrir y recorrer una nueva vía de acceso a la cumbre de una montaña. Pero también descubrir y recorrer la geografía indescriptible de nuestro interior y los paraísos más recónditos de nuestros sueños. En esta aventura patagónica, la exploración fue una simple y vital prueba de rendimiento colectivo en un ambiente académico. Explorar los resultados de una salida práctica de un instituto formador de guías en un terreno exigente fue la premisa inicial. Realizar con éxito una expedición con innumerables contenidos y factores extras al simple hecho de caminar con mochila al hombro, encordados y culminando o no el recorrido.
Si bien la vuelta se puede dar también de sur a norte (ingresando al hielo primero por Paso del Viento) lo más habitual es hacerlo desde el norte (ingresando por Paso Marconi). Los diez alumnos y dos instructores comenzaron la “pateada” bien temprano, a las 4 am, en el puente vehicular de la Ruta 23 sobre el Río Eléctrico, unos pocos kilómetros al norte del Chaltén y bajo la espesa cortina de una típica llovizna patagónica. Los pasos se van agigantando con el correr de los minutos. Las espaldas sufren el impacto inicial de las mochilas con 30 o más kilos encima.
El sendero es amplio y discurre fuera de los límites del Parque Nacional Los Glaciares. Todo lo que está fuera del parque es privado, y en todos los lugares privados que tienen atractivos visuales y turísticos destacables pero que por sobre todo son continuamente visitados por avezados y entusiastas, los dueños incurren generalmente en el ámbito de la recaudación desmedida. Hay que pagar entrada solo para caminar, respirar y disfrutar de un entorno natural en un sendero pero no en otro. Lo hace Parques Nacionales también cuando cobra ingreso en un sector y en otro no. En el Parque Nacional Nahuel Huapi, por ejemplo, se cobra al ingresar en la ruta de tierra que bordea el Lago Mascardi, rumbo a Pampa Linda, pero no se cobra para visitar el sector norte en el circuito de 7 Lagos, en la zona de los lagos Espejo, Correntoso, Traful, Villarino y Falkner. En este caso preciso, en el de la incursión por los hielos, el ingreso se abona en Piedra del Fraile.
La senda continúa hacia el oeste, internándose en un marcado valle que paulatinamente asciende hacia los hielos y las nieves del Glaciar Marconi. El cruce del Rio Polone es un icono destacable del recorrido. Los vadeos de los caudalosos ríos de montaña pueden resultar un lindo problema para una expedición o para una simple caminata de corta duración. La escuela de guias tiene prohibido autorizar a sus alumnos a vadear un curso de agua descalzo o en hojotas. Un guia que se corta un pie con alguna piedra del lecho transforma su “valiente” actuación en una negligencia tan infantil que puede echar a perder el sueño de los excursionistas clientes y por ende su propio trabajo. Lo mismo se recomienda para cualquier aventurero que transite con amigos o por cuenta propia. Mojar un calzado de repuesto no significa nada en comparación.
Finalmente el primer día culmina en el campamento junto al Lago Eléctrico, denominado La Playita. Las mochilas se desploman y las carpas comienzan a inflarse luego de la evaluación del terreno por parte de los alumnos que han practicado en esta etapa como guías. La charla de análisis de la jornada desarrollada por los instructores se funde con los inquietantes sonidos de la brisa vehemente.
“Aunque se mueven cerca del cielo, en la pureza infinita de un mundo de luz y belleza, los montañistas no son ángeles. Siempre son hombres y su corazón sigue manchado por la maldad del mundo del que proceden y al que, pronto o tarde, deberán volver.” (Lionel Terray).
El mar de nubes irrumpe en la melancolía inexpugnable del atardecer y reviste las últimas porciones del celeste tan deseado. Lautaro, Macarena y Juan Ignacio arquean sus cuellos hacia atrás y, mirando el infinito, reniegan y condenan al fenómeno natural. Existo, pienso luego.
El éxito en el ambiente montañero, como bien sabemos, se mide de manera desmesurada y contundente. Llegar o no a la cumbre, completar o no una larga travesía, escalar o no el largo comprometido de la ruta. El ser o no ser pareciera vivir eternamente en las calificaciones. En el caso de una salida como ésta, de índole pura y exclusivamente instructiva, el éxito sobreviene de una correcta utilización de las técnicas de guiada y desplazamiento por terreno inusual cultivadas y profundizadas, por los alumnos, a lo largo de un período adecuado de formación previo.
El siguiente día transcurrió en el campamento ya que el clima no permitió otra cosa. Como pocas veces, en esta expedición es necesario contar con una pequeña pero imprescindible colaboración de la naturaleza que rige en los buenos aires de las alturas. Salir con nula visibilidad y vientos de más de 60 km puede desencadenar una bonita sucesión de inconvenientes que atraigan algún accidente como acompañante.
Finalmente el día esperado llega. Se toma la decisión de ingresar al hielo en vez de ir hacia el Refugio del Gorra Blanca, una alternativa que había tomado color ante la adversidad climática. El grupo levanta campamento rápidamente y emprende el ascenso por el siempre desafiante Glaciar Marconi. La brisa ya se ha transformado en una ventisca interesante que posteriormente alcanza similitudes de un vendaval incontrolable. Los grampones ya crujen en el hielo. La marcha se hace dificultosa y lenta. La sensación que altera los horizontes de la vacilación ya tiene como valor destacable una gran negación: no hay vuelta atrás.
Con poca visibilidad, la marcha por estas latitudes debe complementarse con adecuados elementos de orientación, si es que no se desea bailar con situaciones desfavorables. Las cartas topográficas, la brújula y el gps están a la orden del día. Y en ese instante uno se traslada a la visión demencial de aquellos exploradores y transgresores de principios del Siglo XX, cuando podían adentrarse en semejantes escenarios ingobernables y con equipos tan precarios. Que leyendas!
Las cuatro cordadas de tres personas ahora avanzan a buen ritmo por el hielo continental. Esa inmensa pampa helada que desgarra las emociones ha abierto sus puertas. Se ha cruzado el límite internacional y por un buen rato el episodio transcurrirá por territorio chileno, dentro del Parque Nacional Bernardo Ohiggins.
El rumbo es bien sur. A la izquierda se observa la cara oeste del Cordón Marconi. A la derecha y allá a lo lejos, la vista imponderable del Cordón Mariano Moreno y de los Nunataks Witte y Viedma. La aventura brilla en su máximo esplendor. Luego de 10 horas ininterrumpidas, y ante la inminente puesta del sol, el campamento es instalado unas horas antes del conocido Circo de los Altares. Pala de por medio, las plataformas y los muros contenedores y de protección contra el viento se van erigiendo. Las carpas son como estrellas fulgurantes en el espacio más soñado. Son destellos de colores en el espejo helado, inmóvil e inconmensurable. La noche pasa.
“… Hoy, las nuestras, son las primeras miradas humanas que contemplan estas soledades de hielo entre arrebatos de alegría y atónito recogimiento… La mirada se dirige ávida a través de aquella inmensa extensión de nieves perennes y de cumbres, que la cristalina transparencia de la atmósfera y la luz del sol tornan aún más nítida ” (Padre Alberto Maria De Agostini).
La mole inextinguible de granito vertical se exhibe repentinamente en el horizonte inmediato. Julián, Damián y Tomás rotan sus cuellos exhaustos para observar y el mundo mismo se detiene en un conmovedor y milagroso instante de apasionadas sensaciones. Existo, pienso luego.
Al día siguiente la vida continúa regalando fragmentos de incertidumbre con huellas congeladas. Nuevamente en territorio argentino y en el Parque Nacional Los Glaciares, el grupo alcanza rápidamente la zona del Circo de los Altares, allí donde las paredes oeste de las agujas Standhard, Egger y el mítico Torre, entre otros, rasquetean los umbrales del cielo y desbordan las fantasías de los soñadores. La exaltación del reino vertical llevada al extremo, en su máxima expresión.
La función continúa “gramponeando” una y otra vez hasta poder encontrar la salida conveniente. No es fácil, pero con paciencia y buena orientación se llega nuevamente a tierra “firme”. La pequeña Laguna de los Esquíes invita a desplomarse junto a sus aguas, pero la que gana la pulseada es la siguiente, la laguna Ferrari. Es allí donde alguna vez el legendario Casimiro Ferrari montó su campamento y es allí donde ahora se monta el anteúltimo campamento de la expedición de los futuros guías. Muchos de ellos hoy viven toda la temporada en El Chalten, trabajando como porteadores, secundando a otros guías o simplemente respirando y adquiriendo experiencia y nuevos aires de montaña.
El guía debe hacerlo casi todo y estar preparado para todo, cuando trabaja. Cocina para multitudes, participa en tortuosos rescates, llama la atención a excursionistas que ocasionan daños naturales y lleva de la mano a aquel que posee súbito pánico a las alturas. Comenta sobre flora, fauna, geología, climatología…Analiza en una milésima de segundo el camino más adecuado para continuar sin que alguien llegue a percibirlo. Da primeros auxilios y alarma a sus dirigidos sobre los riesgos de no alimentarse ni hidratarse correctamente. Explica cómo caminar en pedreros o arenales, en neveros o glaciares, en senderos o mallines…Ah cierto, y se sostiene siempre ante las incriminaciones sobre ciertas decisiones tomadas con insoslayable autoridad. La verdadera gratificación interna de un guía se sostiene en la aprobación y la felicidad estimulante del cliente. Todos apuntan a ello, aunque por diversos motivos no siempre se consiga dar en el blanco. Contratar un guía profesional puede resultar para muchos un ítem trivial. Sin embargo resulta ser, en su gran mayoría, una garantía inexorable del éxito en nuestra aventura y en el regreso a casa.
La Escuela de Guias había convenido con Parque Nacionales para descender basura voluntariamente, y así fue. A poco de haber dejado la Laguna Ferrari atrás se debe virar hacia el Este, como para ir regresando al punto de inicio de la vuelta. Entonces las respiraciones se detienen en un lugar que acapara toda la atención y que hace gran honor a su nombre, Paso del Viento. Los torrentes indomables de aire que normalmente allí se presentan pueden llegar a derrumbar a cualquier excursionista con su mochila muy cargada, de hecho es lo que sucede habitualmente. Un prolongado descenso lleva sin pausas hasta los confines inferiores del Glaciar Rio Tunel y, luego de atravesarlo transversalmente, la acción se traslada a la adrenalínica tirolesa sobre el río homónimo (obligatorio cruce con arnés y permiso). Posteriormente se pasa por la Laguna Turqueza y finalmente se accede a la Laguna Toro, lugar habitual del último campamento pero que esta vez se optó por dejar a un lado.
El rebobinado interno de lo sucedido siempre cumple su función determinante en la acumulación de experiencias inolvidables. El sendero final desde Toro a El Chalten fue, en este caso, el camino ideal para ponerlo en práctica. La exploración y el éxito se habían dado la mano en los términos ideales que se habían buscado. Una dosis insalvable de tierra inmaculada había calado hondo en las almas; almas salvajes y exultantes; ilusionadas y ávidas de una profesión intensa y largamente apasionante.
“El espectáculo visual es único. Por momentos el piso blanco es tan parejo y el espesor de la nieve tan profundo que no hay una sola roca que emerja en la superficie helada. Nadie vuelve igual de un viaje a esos lugares de excepción”. (Germán Sopeña).
Las estrellas en el espacio son ahora soñados destellos fulgurantes reflejados en el espejo helado, inmóvil e inconmensurable. Vanina, Ariel y el otro Damián arquean sus cuellos hacia atrás y, mirando el infinito, agradecen el regalo celestial. Existo, pienso luego.
Existo porque puedo darme cuenta de la pasión y el intenso sentimiento que nos invade cada vez que nos reflejamos en sensaciones y experiencias tan enriquecedoras e imperecederas, que nos nutren de pies a cabeza como seres físicos y espirituales. Existo porque creo y compruebo la extraordinaria belleza de nuestro mundo como materia y como cuerpo intangible que viaja hacia el más allá. Existo porque agradezco infinitamente la posibilidad que nos regala la naturaleza de accionar en ella y seguir cultivando nuestra alma día tras día. Y entonces la misma frase me hace evocar aquella inmortal definición de René Descartes en la aceptación de la Duda hasta las últimas consecuencias: Pienso, luego existo (Cogito Ergo Sum). Y la doy vuelta, la pienso luego de existir, luego de existir en esta imponente tierra de fascinantes paisajes montañosos y de campos de hielo eternamente inolvidables.
Leyenda del volcán Lanín, una cima magica
Una princesa se esconde en su cráter
Cuenta la leyenda que, hace muchos años, vivía en la cumbre del volcán el dios Pillán, divinidad del mal, aunque deidad justa y defensora de la naturaleza.
Un día, los jóvenes de la tribu Huaiquimil estaban persiguiendo huemules –animales de cuya carne se alimentaban y con cuya piel se abrigaban. Sin darse cuenta llegaron a una gran altura, a pesar de saber que Pillán los estaba vigilando. El dios, al ver que mataban los animales, se puso furioso, desató una gran tormenta y el volcán empezó a arrojar lava, humo, llamas y cenizas provocando terror en la población.
Consultaron al brujo de la tribu, quien se recluyó varios días en una cueva y regresó con la solución: para aplacar la ira de Pillán era necesario sacrificar a Huilefun, hija menor del cacique, bella y simpática criatura adorada por todos. Debían arrojar su cuerpo a la hoguera del volcán.
La princesa debería ser conducida por el joven más valiente de la tribu y le tocó a Quechuán, a quien el brujo le dio las indicaciones pertinentes. Quechuán cargó entonces con la muchacha, llevándola hasta el lugar de la montaña donde los vientos soplaban con mayor intensidad; y según las instrucciones la abandonó allí.
Enseguida un cóndor, de ojos refulgentes se acercó con su vuelo majestuoso, tomando a la joven entre sus garras, para elevarse y luego arrojarla al centro del mismo cráter.
De repente densos nubarrones ocultaron el cielo y una espesa nevada cubrió la hoguera.
Desde entonces, el Lanín yace callado, ocultando a la princesa y el fuego de sus entrañas. Y en el lugar está prohibido cazar huemules.
Animate y llega a la Cima de este Volcan hermoso y descubri sus misterios con Argentina Extrema.
Escalada de la Pared Sur del Volcán Domuyo – Nueva ruta y en solitario
La imaginación regala ilusiones y viajes oníricos insuperables. Y la creatividad puesta en práctica, que viene inexorablemente a cuestas, representa una de las mayores satisfacciones de la existencia y, por sobre todas las cosas, en nuestro particular mundo de ondulaciones y verticalidades infinitas, de la mismísima vida en la montaña.
Cada vez que tuve la oportunidad de guiar grupos por el valle del Covunco hacia la cima del Domuyo, la idea de ascender por algún lugar de la interesante cara sur siempre inquietó y aumentó la frecuencia del latido espiritual. Sentía que algún día la posibilidad de poder cristalizar el anhelo iba a guiñarme un ojo. Finalmente, el verano del 2010 fue quien me otorgaría una preciada oportunidad. Ante la ausencia de compañeros (nunca es fácil conseguirlos y menos con poco margen de tiempo), la aventura debía comenzar a tejerse en solitario, una empresa que indudablemente iba a obligarme a duplicar el grado de concentración y compromiso.
El 29 de Enero habíamos terminado de guiar un ascenso con Esteban Iglesias y tenía un par de días libres hasta mi próximo compromiso de guiada en el Lanin. Y me fui de nuevo para arriba como para caminar y ver que pasaba y….si se daba la oportunidad, bienvenido sea. Gaby Valdés (transportista de lujo en Varvarco) me alcanzó al Playón desde Aguas Calientes y luego bajó para trasladar a nuestro grupo a Varvarco. Al poco tiempo de pasar la Piedra Gemela que hace de puente con el Covunco, me crucé con Adri Penzotti (conocido guía mendocino), que bajaba con una clienta, y nos quedamos chusmeando un rato. Subí rápido hasta el C1 en la lagunita y de ahí continué hasta el campamento de Los Hoyos (diseñado hace algunos años por el guía amigo Luis Favra), de 3500 msnm, ubicado más abajo y al oeste del tradicional C2 de 3800. En el ascenso también fui parando para observar detalladamente la pared sur y fotografié la línea que había imaginado como posible, entre la gran pala de nieve y los gigantescos peñones de roca que descienden vertiginosamente desde el filo. Y finalmente para continuar con la descripción y encuentros de personajes relevantes, en el C1 me crucé con 4 personas que iban a resultar grandes compañeros y amigos en el regreso: el guía de Junin de los Andes, Don Cabezón y 3 avezados entusiastas por alcanzar la cumbre.
Dormí ansioso y partí a las 5 AM. Era otro día excelente. Remonté el gran acarreo de lajas y piedrones que descienden junto al glaciar sudoeste y fijé como punto un manchón de nieve justo abajo del muro de roca que entendía debía sortear para ingresar al couloir que había elegido a la distancia. Demoré dos eternas horas en alcanzar la base del muro, a 3900 msnm. Cuando había trepado los primeros 5 mts ya estaba maldiciendo la situación de estar escalando con botas en roca descompuesta y mixto este delicado-magnífico pasaje de 30 metros. Hacía frío y tuve que escalar sin guantes. Tenía los dedos bastante duros así que a frotarse un poco y a seguir tirando “pa rriba”! En el corredor, el hielo cubría todo el sector central; opté por sumar grampones y los dos piolets a la actividad. El riesgo objetivo de este pasaje es la clave. La caída de piedras es constante, cada dos por tres pasaban “teles” zumbando. Hay que estar muy atento al sonido previo para poder esquivarlas pero, sobre todo, hay que ser rápido y seguir subiendo. El canal tiene unos 400 mts de desnivel. Yo elegí salir por la izquierda, hacia la nieve, ya que luego se angosta bastante y allí los desprendimientos pueden hacerse una panzada con todo lo que se les cruce. Cuando se termina el mixto aparece una pendiente de 45º a 55º constantes con una nieve penitentosa y tramos esporádicos de hielo granulado. Tomé por la lengua a la derecha de la gran pala (hay un llamativo espolón de roca que los divide), directo hacia la dirección de la cumbre. El cansancio se hizo sentir y encima me di cuenta que había perdido una de las hojas tubulares; estaba literalmente con un piolet menos! Pasé el último resalte delicado, de unos 70º muy cortos y le metí pata hasta el fin de dificultades, a 4620 msnm. Me desplomé y estuve boqueando un maravilloso rato inmortalizando la emoción sublime. Caminé hasta el archi famoso Plateau pre-cumbrero y desde allí, por la huella, hasta la cruz que todo lo domina. Mis 4 nuevos amigos justo también habían coronado por la normal y ya descendían. Nos felicitamos entre ráfagas de más de 70 km. Me tiré junto a la cruz, puse la automática para dos instantáneas y me hundí en el largo descenso por la normal. Ese mismo día continuamos hasta el Playón y de ahí a Varvarco.
GLORIA VULTUR O SUR DIRECTA: AD Sup (850 mts, 65º/70º, M2),
en memoria de quienes me acompañaron en varios tramos del ascenso, los cóndores. Abajo me enteré que los Castillo (quienes prestan el servicio de mulas a metros del Playón) habían subido directo por la Gran Pala, paralelo a la izquierda de esta ruta. Invito a todos los trepadores a repetir el itinerario, chequear dificultades, etc; puede llegar a resultar una muy buena alternativa para quienes busquen una variante de altas emociones.
Leandro “aleman” Scheurle
Recomendamos: Expedición de Alta Montaña al Volcán Domuyo – Cordillera del Viento – Neuquén
Actividades
Expedición de Alta Montaña al Volcán Domuyo – Cordillera del Viento – Neuquén
Lectura recomendada: EL MONTE ANÁLOGO
O La Montaña análoga, según la antigua traducción de la editorial Alfaguara.
ALGO SOBRE LA HISTORIA(editorial Atalanta):
La idea es que en alguna parte del mundo existe una humanidad superior, que conoce todo lo que es un misterio para nosotros, como si dijéramos, en contacto con la divinidad, y ese lugar acaba siendo en este libro EL Monte Análogo.
Hasta ahora no había sido descubierto porque en realidad se encuentra en un continente invisible, a causa de la curvatura del espacio, en medio del océano Pacífico, pero es allí a donde deben dirigirse los esfuerzos de los que, como los protagonistas del relato, según los cálculos de Pierre Sogol, el más apasionado de ellos, deseen alcanzar ese ámbito mágico y definitivo.
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A la manera de Cristo, que exigía a los que aspiraban al reino de los cielos que abandonasen todo lo que poseían para seguirlo, idéntico requisito es indispensable aquí también para poder alcanzar ese ámbito mágico y definitivo, por lo que no todo el mundo se encuentra en condiciones de realizar el viaje. Y, en efecto, en esta historia así ocurre. Es más, aquellos cuatro que un día abandonaron la expedición que ya estaba en marcha, no podrán en una segunda expedición, organizada por ellos mismos, el arrepentirse de su inicial decisión, estar abocados más que al mayor de los desastres, como así iba a ocurrir, puesto que esta parte de la historia perteneciente al capítulo VI no pudo llegar a escribirla R. Daumal, que murió antes, aunque ya la había perfectamente previsto en el plan y en su desenlace.
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Hay pues que despojarse de todo. Pero es que es este despojarse de todo, lo que lleva a alguien a emprender esta clase de aventura, por encima de la ilusión de cualquier extraordinaria recompensa, como podría ser, por ejemplo, llegar a conocer a esos humanos superiores en su montaña. Pierre Sogol se refiere quizá a esto cuando dice: “Entonces ya nos comprendemos un poco. Por eso puedo decirle que temo a la muerte. No a eso que imaginamos muerte, pues también ese miedo es imaginario. No de mi muerte, cuya fecha quedará consignada en el registro civil. Pero sí de esa muerte que siento a cada instante, de la muerte de esta voz que, desde mi más tierna infancia también a mí me plantea: ¿qué soy yo? Ya que todo, en nosotros y a nuestro alrededor, parece estar montado para seguirla reprimiendo ahora y siempre. Cuando esa voz no habla -¡y no lo hace a menudo!- soy un esqueleto vacío, un cadáver andante. Me da miedo que algún día llegue a callarse definitivamente; o que despierte demasiado tarde –como en su historia de moscas: cuando despertamos, estamos muertos”.
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Dibujo en carta de Daumal a Michaux |
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Nada es más difícil que ir en línea recta y, para revelar al yo, que es de lo que se trata, hay más tarde o más temprano que hacerlo así. Hay que desprenderse de todos los pensamientos aprendidos, hay que desenmascarar al yo en todos los elegantes subterfugios que se busca, hay que arrancarlo también de esa posición tan sólida como una penitenciaría, que es en realidad la muerte. Si de lo que se trata es de eso, de saber quién es uno, y no de amordazarse con ningún carnet de identidad.
No estamos solos, sin embargo, ya que “si logramos abordar la falda del monte análogo, fue porque los guardianes de las puertas invisibles de esta invisible región las abrieron para nosotros (…) Nos habían abierto la puerta, aquellos que nos veían incluso cuando nosotros no podemos vernos, respondiendo con una generosa acogida a nuestros pueriles cálculos; a nuestros inestable deseos, a nuestros torpes esfuerzos”. Como se ve, las fuerzas de un yo dispuesto –que de todas maneras es destronado al conquistar la cumbre- no son suficientes, y esta afirmación de la necesidad de intermediarios para el éxito de la empresa, de la necesidad de ayuda para elevarse a las alturas de esa humanidad superior, parece ser una de las convicciones capitales de la obra. Pierre Sogol habla de ello con el narrador: “Claro que, lo mismo que usted, tanto en mis lecturas como en mis viajes había oído hablar de hombres de una especie superior en posesión de todo aquello que es un misterio para nosotros. No podía resignarme a considerar como una simple alegoría la idea de una humanidad invisible, intrínseca a la humanidad visible. La experiencia demostraba –me decía- que un hombre no puede alcanzar la verdad directamente y por sí mismo; era imprescindible la existencia de un intermediario, en ciertos aspectos aún humano y muy por encima de la humanidad en otros”.
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Esta necesidad tan puesta de manifiesto en el libro, sugiere varias cosas. En primer lugar, que lo desconocido a lo que nos enfrentamos, no nos afecta sólo a nosotros –lo cual sería ya, de hecho, un serio hándicap para su desvelamiento- sino al género humano como tal. En segundo lugar, que puesto que la dimensión y la potencia de lo desconocido son tan extraordinarias, y por lo tanto la calidad de la revelación que va a tener lugar, sería imposible que esto pudiese ocurrir sin que estuviese de acuerdo con nosotros lo desconocido. Hasta el extremo incluso de que si no fuese así, si lo desconocido no jugase a favor nuestro, con toda probabilidad no ocurriría. Y en tercer lugar, que la verdadera sabiduría es algo ya instituido, pero instituido de una forma y con arreglo a unas leyes que se pierden en el tiempo. El camino por lo tanto para acceder a ella –a esa sabiduría- no sólo pasa por cumplir sus reglas ya establecidas, sino por encontrar la ayuda de esos “que nos ven, incluso cuando nosotros no podemos vernos”. Y sin los cuales la distancia magnífica que existe entre esa institución y nosotros sería algo insalvable. Un consejo del libro, dirigido a los montañeros reales y simbólicos, ilumina también de otro modo ese aspecto fundamental, ya subrayado, de la historia:
“Cuando vayas a la aventura –dice- deja alguna huella a tu paso, pues te guiará a la vuelta: una piedra colocada sobre otra, hierbas tumbadas de un bastonazo. Pero si llegas a un lugar infranqueable o peligroso, piensa que la señal que has dejado podría desorientar a aquellos que puedan seguirla. Vuelve entonces sobre tus pasos y borra la huella. Esto va dirigido a cualquiera que desee dejar en este mundo la huella de su paso. Incluso sin desearlo, siempre dejamos huellas. Responde de las tuyas ante tus semejantes”. Es una de las frases más emocionantes que he oído –y digo bien: oído nunca.
Por último, quiero descubrir el pasaje que muestra por qué René Daumal, el Monte, o sea el Monte Análogo, fue tal vez el camino simbólico elegido para llegar a esa cumbre inaccesible de sabiduría: “Releí el artículo. Se trataba de un estudio precipitado acerca del significado simbólico de la montaña en las mitologías antiguas. Hacía mucho tiempo que las diferentes ramas de la simbología se habían convertido en mi estudio favorito –ingenuamente creía comprender algo- y, por otra parte, amaba apasionadamente la montaña como alpinista. La coincidencia de dos tipos de interés tan diverso sobre el mismo objeto, la montaña, prestaba un tinte lírico a ciertos pasajes de mi artículo. (Por incongruentes que parezcan, tales conjunciones son frecuentes en las génesis de aquello que vulgarmente denominamos poesía; hago esta observación, a título de sugerencia, a los críticos y estetas que se esfuerzan por desvelar las interioridades de esta misteriosa especie de lenguaje)”.
Zonas de buceo en el mundo.
Siempre que tenemos la opción de realizar un viaje, como buenos amantes del mundo submarino que somos, lo primero que revisamos de nuestro próximo destino son sus zonas de buceo.
Son muchos los puntos que se tienen en cuenta cuando analizamos las diferentes zonas, visibilidad, diversidad de especies, profundidad máxima y medida, temperatura, etcétera.
Existen una gran cantidad de guías que se pueden adquirir en las librerías de todo el mundo, en las cuales se destacan los principales destinos del mundo para bucear. En ellas generalmente se realiza una breve descripción de la zona y se detallan las características propias de la práctica de submarinismo allí.

Famosas zonas de buceo
El mundo submarino ha comenzado a descubrirse a gran velocidad luego de los grandes avances que trajo Jaques Cousteau en los años 60´. Hoy en día se puede practicar el submarinismo en todo el mundo y existen zonas de buceo realmente excelentes y otras que han adquirido una importante notoriedad. A continuación te presentamos las más famosas zonas para practicar el submarinismo.
• Mar Rojo
Jordania, Egipto (Ras Umm Sid, Ras Atar, Ras Mohammad, Base Cousteau, etc.), Israel y Sudán.
• Colombia
San Andres, Providencia, Cartagena, Capurgana, Nuquí e Islas del Rosario.
• Islas del Caribe
Jamaica, Aruba, Curaçao, St. Marteen, Puerto Rico, Bahamas, Islas Vírgenes, etcétera.
• México
Puerto Vallarta, las Caletas, El Morro, Corbeteña e islas Marietas.
• Argentina
Mar de Plata, Puerto Madryn, Bahía Camarones, Mari Menuco, Las Grutas, Orengo y la Isla de las Gallinas.
• Tahití
Rangiroa, Tikehau, Bora Bora, Manihif, Fakarava y las Marquesas
• España
Palma (Islas Baleares), Almeria, La Aguja, Cadiz, Huelva, Malaga, Islas Columbretes y la Piedra del Hombre
• Brasil
Costas de las Praias, Isla de Ancora, Islas Gravatas, Isla Feia y arrabal del Cabo
• Costa Rica
Guanacaste e islas de Coco
• EEUU
Los Cayos de Florida y Miami
• Islas en los océanos Índico y Pacífico
Rapa Nui, Islas Seychelles, Islas Maldivas, Islas Galápagos, Palau, Isla Sipadan y Costa de Kona entre otras.
Animate y conoce estos lugares con Argentina Extrema. [Cursos de Buceo]
Espíritu Argentina Extrema
Estan los que usan siempre la misma ropa.
Están los que llevan amuletos.
Los que hacen promesas.
Los que imploran mirando al cielo.
Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido, como si cada vez fuera
la última vez, convencidos de que la vida misma es un desafío.
Sufren, pero no se quejan porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca, el cansancio termina.

Pero hay algo que nunca desaparece
La satisfacción de haberlo logrado
En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos
En sus venas corre la misma sangre,
Lo que los hace diferentes es su espíritu,
Es la determinación de alcanzar la cima,
Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a uno mismo.
Vincent van Gogh en sus cartas a Theo
Salto en paracaidas en Argentina.
Saltar en paracaídas ya no es una experiencia única para expertos. Hace ya algún tiempo la modalidad tándem les permite a personas que jamás han realizado un salto en paracaidas poder lanzarse al vacío y sentir la adrenalina y vértigo que esta experiencia ofrece.
La persona inexperta se engancha al instructor, o simplemente experimentado, y realizan un salto seguro, en el cual la persona experimentada será quien maniobre el paracaídas. El inexperto únicamente debe abrir los brazos y disfrutar.
La experiencia dura unos 7 minutos que serán inolvidables para la persona.
Realmente es la forma más sencilla de realizar paracaidismo, lo único que se debe realizar es un breve curso instructivo de media hora antes de saltar, donde recibirás la explicación sobre el control de la caída y aterrizaje.
El primer minuto es destinado a la caída libre, que se efectúa a una velocidad de 180 Km. /h., luego el paracaídas se abre y el descenso se endentece pero la panorámica te deleita y tu cuerpo parece perder el peso.
Requisitos para realizar un salto en paracaidas
•La edad va desde los 6 años hasta los 70 aproximadamente.
• Los menores de edad deben presentar una autorización firmada por su padre, madre o tutor.
• Condiciones físicas:
- no padecer cardiopatías, epilepsia o convulsiones.
- No superar los 100 Kg. de peso máximo
- No superar los 30 Kg. de peso mínimo
- No superar los 2 metros de estatura
- Advertir previo al salto todo tipo de minusvalías físicas, ya que éstas condicionan el salto.
Generalmente cuando realizas el primer salto en paracaidas tienes la posibilidad de que te graben en video toda la secuencia de la experiencia (desde que comienzas a calzarte el equipo, hasta el las impresiones posteriores del mismo) y que te hagan una secuencia fotográfica.
Si ya te has decidido no olvides que lo principal es corroborar la seguridad que se te ofrece por parte de la empresa y los instructores.
Los puntos principales que debes verificar son:
• Las perfectas condiciones del equipo que utilizarás
• Que el equipo cuente con los sistemas de seguridad
• Que el paracaídas de reserva se encuentre en perfectas condiciones y que cuente con sistema de seguridad automático.
Si la seguridad es avalada calza tu equipo y a volar.
Contactanos y disfruta esta increible experiencia [Contacto]
Las cimas para escalada en roca más espectaculares del mundo
Meteora, Grecia.
El nombre de esta elevada región significa “roca suspendida” y contiene el segundo monasterio en importancia para la religión Ortodoxa del Este en Kalambaka, tras el Monte Athos. Localizada entre el río Peneios y las montañas Pindus, estos monasterios tienen una espectacular serie de pilares de roca arenisca a sus espaldas. LaUNESCO protege la zona del conjunto de seis monasterios como patrimoniode la humanidad.
Dead Horse Point, U.S.A.
Seguro que estas imágenes te suenan de la película “MisiónImposible” en la cual aparecen al principio mientras Tom Cruise las escalaba, o de la película Thelma & Louise donde aparecen también.
Situado junto al río Colorado en el Parque Nacional Canyonlands, esta montaña tiene gran interés topográfico. El rápido descenso del lecho del río deja una estrecha franja de tierra en la cual se pueden observar árboles, aunque la excesiva aridez del lugar hace que cualquier turista tenga que ir bien provisto de comida y agua.
Spider Rock, Arizona.
Este increíble monolito de arenisca roja alcanza 244 metros de altura. Se encuentra en el Cañon de Arizona dentro del Parque Nacional de Chelley. Se formó hace 230 millones de años aproximadamente con la cimentación de capas de arena depositadas por el viento. Su nombre deriva de la leyenda de los indios Navajos “la Mujer Araña” que hizo de ella su casa. Ellos le otorgan el estatus de “Salvadora” y la adoran como una deidad.
Shiprock, Nuevo Mexico.
Formada a partir de una erupción volcánica hace 30 millones de años permaneciendo ahora como una inigualable exposición basáltica de lo que fue la chimenea central del volcán. Los escaladores realizan la ascensión a la cima a través de culminar picos menores. Algunos de estos maravillosos ejemplos de magma solidificado en columnas son referidos por los lugareños como el sagrado “Tse Bitai” (la roca con alas). Incluso si no pretendes escalarla puedes verla en la parte central de Shiprock desde varios kilómetros de distancia ya que tiene un diámetro de 500 metros y una altitud de 600m.El área del volcán ya extinto alcanza casi 20,000 kilómetros cuadrados abarcando regiones de Arizona, Utah y Colorado.
Agulha do Diabo, Brasil.
La aguja del Diablo da nombre a esta impresionante roca de 2.050 m de altitud en el parque nacional de Serra dos Órgaos en Brasil. No es fácil ni para los profesionales de la escalada llegar a lo más alto de esta cumbre, ya que los impedimentos naturales en términos de senda al campamento base, la cima, la distancia y el tiempo son únicos. Como fuere, las vistas son impresionantes una vez alcanzado el pico. Lo particular de esta montaña es que está compuesta por bloques y torres que se extienden los dos mil metros íntegros. La primera culminación exitosa fue en 1940.
Las Torres de Vajolet, Alpes Italianos.
Es mejor no juzgar a este pico por sus fotografías, y verlo por sí mismo para disipar todas las dudas acerca de su belleza. Delago arête sigue siendo la ruta más conveniente subir a esta montaña. A pesar de las medidas de protección que se puedan tomar, la pendiente de la Delagokante seguro que arrebatará el aliento a los mejores escaladores.
Prekestolen.Meseta Kierag, Forsand, Noruega.
El nombre des estas montañas de 604 metros de altura varia entre Prekestolen y Preikestolen cuya traducción literal seria el Púlpito del Orador o la Roca Púlpito. Con una extraña cima plana de 25*25 metros que explica la naturaleza de su nombre. Ha sido uno de los encantos naturales de Noruega y atrajo a 95,000 visitantes en el año 2006. La Asociación de Rutas en las Montañas Noruegas ofrece visitas guiadas alrededor de Prekestolen que toman alrededor de dos o tres horas para completar la altiplanicie, que unos experimentados profesionales harían en mucho menos tiempo.
El Capitán, Parque Nacional Yosemite, California.
Se encuentra situado en la zona norte del parque, este monolito granítico de 900 m de altura ha desconcertado a escaladores de todo el mundo. No es tanto su altitud como su ascenso vertical. El nombre le fue dado por el Batallón Mariposa en 1851. Hay un sendero junto a la cascada Yosemite que va directo a la cima pero la dificultad reside en cruzar la cara granítica, de la cual se dice que tiene más de 100 millones de años y casi no tiene aberturas. La calidad del granito cambia a medida que se asciende a la cumbre, quedando ésta formada en la era glaciar.
Monte thor, Isla de Baffin, Nunavut, Canadá.
Situado en el Parque Nacional Auyuittuq, la cara Oeste del Pico Thor se levanta 1.675 m a nivel del mar y se enorgullece de ser la cumbre con la vertical más alta del mundo. Su ubicación remota y su angulo vertical de 105º hacen de ella una de las cimas favoritas de todos los escaladores. el pico granítico forma parte de las montañas Baffin, cuya primera ascensión se realizó por el Instituto del Ártico Norteamericano en 1953. El descenso en rappel más largo hasta la fecha, se realizó en esta montaña el 23 de Julio del 2006 por un grupo de jóvenes americanos. Incluso los no-escaladores pueden ver y admirar la belleza del Monte Thor en la famosa secuencia de “No Quarter” de la película-concierto “The Song Remains The Same”.
Monte Roraima.
Formando la frontera entre Venezuela, Brasil y Guyana esta montaña se calza 2.810 m de altura. Situada en el Parque Nacional de Canaima en Venezuela es una de las formaciones geológicas más antiguas de la zona. Sir Everard im Thurn fue el primero en coronarla en 1884. Se supone que fue la inspiración para la famosa novela de Sir Arthur Conan Doyle “El Mundo Perdido” y sigue siendo especial para los indios Pemones habitantes de la zona.
Pico Bugaboo, Columbia-Kootenay, Canadá.
Ubicado entre el Glaciar Vowell por el Oeste y el Glaciar Crescent por el Este, esta cima Alpina es una de las más famosas de Canadá en lo que a escalada se refiere. Su nombre fue punto de referencia para los mineros, dando significado al Arroyo Bugaboo y al paso Bugaboo usados desde otras épocas. La palabra Bugaboo significa “objeto de obsesión”, usado como miedo exagerado o ansiedad, como realmente lo sintieron en el equipo de Conrad Kain los cuales lo coronaron por primera vez en 1916 cuando Canadá se encontraba en la agonía de la 1ª Guerra Mundial. Esta subida es recordada como una de las ascensiones más duras técnicamente jamás intentadas.
Las Torres, Torres del Paine Parque Nacional, Patagonia Chilena.
En el Parque Natural las Torres del Paine de Chile se pueden encontrar maravillas naturales como montañas, glaciares, ríos y lagos que hacen de la zona punto de interés turístico. A lo largo de 112 km al norte de Puerto Natales y a 312 Km del norte de Punta Arenas, también contiene el Macizo de Paine que comanda desde una elevada posición contrastando las planicies de la estepa patagónica. Mientras los observadores prefieren explorar los alrededores como el Parque Nacional Los Glaciares y el Parque Nacional Bernardo O´Higgins, un escalador apenas puede ignorar la llamada de esta “Espuela” al Este de los Andes. Los escaladores realmente disfrutaran de la vista de millares de valles entrelazados que separan varios pico graníticos y montañas del macizo.
Saint Matterhorn, Zermatt, Suiza.
Este es uno de los más altos picos de los Alpes Suizos,y se yergue a la impresionante altura de 4.478 m. El alpinista británico Edward Whymper y su equipo fueron los primeros en llegar a la cumbre en Julio de 1865, por una ruta tan peligrosa que perdieron tres integrantes durante el descenso.
Cerro Torre, Patagonia Argentina.
Esta erguida montaña granítica se eleva hasta los 3.128 metros de altura. Está expuesta a duras condiciones atmosféricas, y es una auténtico reto para incluso los mejores escaladores del planeta ya que destaca por sus increíblemente empinadas paredes. El alpinista italiano Cesare Maestri y su compañero el escalador sobre hielo Toni Egger rondaron la capa de nieve alrededor del pico hasta que finalmente el 31 de enero de 1959 la conquistaron. Les costó cuatro días culminarla y consiguiendo con su logro dejar atrás la inspiración de pico inalcanzable para muchos escaladores.
La Torre sin Nombre
Este es el segundo nombre para las majestuosas torres Trango localizadas el el Glaciar Baltoro en Baltistan, norte de Pakistán. Esta ambiguedad en el nombre, mistifica los 6.239 metros de altura que alcanza su pico en una de las ramas del Karakoram. Su enorme y vasta cordillera se explande hasta los 1000 metros ha fascinado a los escaladores durante años. El primer montañero que dejó su huella en la cima, fué el británico Joe Brown, acompañado por Martin Boysen, Mo Anthoine y Malcom Howells. Hoy en dia se pueden seguir ocho rutas diferentes para llegar a la cima sobre la cual una llama eterna la recuerda como favorita para aquellos que tomaron el camino de Dan Osman.
Espero hayan podido viajar a estos lugares increibles conmigo, aunque sea con estas imagenes. [ Argentina Extrema].
Código del Montañista
En la Asamblea General de la Unión Internacional de Alpinismo (UIAA), celebrada en Munich, Alemania, entre el 18 y el 22 de junio de 1964, se recomendó la divulgación de la ponencia presentada por el Club Alpino Alemán, consistente en una serie de consejos prácticos y éticos destinados a los deportistas de montaña.
Las 10 premisas
1. Ser, más que parecer
Hacer montaña significa vencer dificultades. Es educativo, aumenta la confianza en sí mismo, pero no debe conducir aun sentimiento de superioridad. Los montañistas no son una élite privilegiada, sino simples seres humanos que tienen hacia sus familia y hacia la sociedad los mismos deberes que los no montañistas. El montañismo no debe perder su carácter de sana actividad de las horas libres. Además, la vida nos impone tareas incomparablemente más grandes y más importantes que las de la práctica del deporte.
La jactancia, el ruido que se hace alrededor de las figuras, la búsqueda del sensacionalismo y las especulaciones, perjudican al deporte montañés en la misma forma que a la mayor parte de las otras actividades. El hombre capaz, el buen amigo en el que se puede confiar, no se distingue por la fanfarronería sino por la reserva. En él, la veracidad es natural.
2. Ver, observar, aprender
Toda verdadera comprensión es consecuencia de la forma de ver y de captar. Esto exige interés, esfuerzo y experiencia. El que mira a su alrededor sin tomar conciencia de lo que le rodea, no hace más que descubrir superficialmente las cosas más esenciales; comprende poco y aprende también poco. Se puede por ejemplo considerar la vegetación de montaña bajo el aspecto de su color verde sembrado de manchas multicolores, las rocas bajo su aspecto grisáceo y matizado y los alrededores montañosos como una corona de picos anónimos, sin quedar por ello insensible a su belleza.
Pero la experiencia será mucho más rica y perdurable si se toma plena conciencia de ella y se comprende aunque no sea más que en sus aspectos más visibles. Bajo cualquier aspecto que se presente, será mucho más interesante si se conocen sus características y su origen. El que tiene algunos conocimientos sobre las variedades de las rocas y de las plantas, sobre los animales y sus costumbres, el que puede decir algo sobre los habitantes de una región montañosa y sobre su historia y su cultura, no cabe duda que experimentará una satisfacción mucho más rica. Si conoces las montañas que te rodean – puede ser que sus nombres evoquen en ti experiencias vividas, recuerdos y esperanzas – vivirás más intensamente la grande y embriagadora experiencia del montañismo.
3. Prepararse
El éxito de una prueba de montaña depende de su preparación. Las condiciones previas son: la habilidad técnica, el entrenamiento, el buen estado físico y la aclimatación, así como un equipo adecuado. A ellas hay que añadir además la capacidad de juzgar las condiciones del desarrollo y del tiempo. Preparate para la prueba en montaña física, espiritual y psicológicamente. Familiarízate con sus características y sus condiciones particulares (es muy importante fijar la ruta y el horario, anotar en caso de escaladas difíciles, los pasos más fatigosos y eventualmente, los lugares de detención o de vivac, las zonas particularmente peligrosas, las posibilidades de retroceso o de descenso) . No olvidar nunca comunicar vuestro objetivo y la ruta prevista a vuestros parientes más próximos, al guarda del refugio (eventualmente, al libro del refugio) o a vuestros amigos.
4. Realizar lo que somos capaces
Esto implica dos cosas:
a) No queremos reservarnos, sino ir hasta el límite de nuestras posibilidades. Una sana ambición es un elemento positivo. La satisfacción que nos produce la acción cumplida, por el valor de la acción en sí misma, da la verdadera medida. Presenciar las hazañas de un buen montañés, hábil y seguro, proporciona placer.
b) No exagerar. La capacidad es la medida de lo que nos está permitido, es decir, que si las condiciones físicas y psicológicas son malas, si la forma física en ese día nos es satisfactoria, hay que quedarse abajo. La insensatez no solamente pone en peligro a la persona que así actúa y a sus compañeros, sino también con frecuencia, a los que van a socorrerlos. No se puede asumir esta responsabilidad ni ante sí mismo, ni ante los padres o terceras personas que por esta causa se perjudican. Tomarse tiempo. Esta máxima es aplicable tanto antes de la prueba como, dentro de lo posible, durante la misma. Lo que no se ha podido hacer este año, puede hacerse más tarde.
5. Economizar medios artificiales

El que reseña una escalada en el libro de la cumbre, la anota para sí mismo o la cuenta a sus amigos y camaradas del club, reivindica el hecho de haber recorrido una determinada vía ya anteriormente realizada. Es evidente que una renovación no es una hazaña del mismo valor que la primera escalada. Pero, las dificultades características de la escalada de esta o aquella vía, deben permanecer invariables. Del que la realiza por primera vez se exige que sea razonable y del que la renueva que sea leal. No es razonable, ni tampoco admisible para los que vengan después , intentar una primera que represente un riesgo total. No es leal tampoco abrir una vía recurriendo a medios artificiales ilícitos. Esto no es renovar una ascensión, sino violentarla. Toda vía de escalada sembrada de seguros está desvalorizada, y por ello, las vías deben conservarse o volver a adquirir lo más posible su estado primitivo. La moral montañesa exige por tanto una verdadera competición disciplinada de fuerzas midiéndose en condiciones intactas, que uno no tiene el derecho de degradar. Aquel que no escala lealmente debe hacérsele reflexionar y debe educársele. Como toda libertad, la libertad de la montaña está también sometida a reglas morales que excluyen la arbitrariedad y la deslealtad.
6. Tener el valor de renunciar
El que intenta una prueba en montaña, con o sin esquís, debe estar también preparado para el regreso. El escalador debe conocer la técnica del descenso. (Así, por ejemplo, el que prefiere la escalada en roca puede tener que enfrentarse con ciertas dificultades durante sus pruebas combinadas sobre roca y sobre hielo). Debe conocer la vía teórica para juzgar, en caso dado, si es posible o sensato continuar la ascensión, utilizar un paso lateral o resolverse por el regreso. En caso de necesidad, todos los medios son buenos para salir de una pared o de una grave dificultad. Ciertas catástrofes se han producido porque la decisión de retroceder se ha tomado demasiado tarde. Por ello, la cuestión de la retirada debe ser incluida en primera línea en todas las consideraciones sobre la montaña.
Reconociendo a tiempo la necesidad de una retirada, no hacemos más que demostrar nuestro sentido de la responsabilidad. Vale más renunciar demasiado pronto, que demasiado tarde. Aunque no se haya conseguido alcanzar la cumbre, la prueba puede llegar a ser una aventura verdadera e inolvidable, porque en la mayor parte de los casos, la retirada implica la posibilidad del regreso y del éxito final.
7. Socorrer
En una región habitada, podemos ser socorridos, en caso necesario, en cualquier momento. Pero en montaña no es así. Existen desde luego, puestos de socorro, bases y patrullas de salvamento, pero éstas no cubren más que una región muy limitada. El que se encuentra en dificultades en montaña, se ve obligado a solicitar el socorro más próximo. Y es por esto que todo andinista, todo esquiador, debe estar siempre dispuesto a ser capaz de socorrer un forma eficaz. Un curso de salvamento o por lo menos de primeros auxilios, es una de las exigencias inexcusables de todo montañés activo.
El peligro de otros es la señal de socorro inmediato, desinteresado y voluntario. Nadie debe contar nunca sobre la eventualidad de que el auxilio sea prestado por terceros, guías, profesores de esquí o miembros del servicio de salvamento. Pero, el apresuramiento en disponerse a prestar socorro, no debe ser tampoco ciego. La falsa valoración de sus propias capacidades y medios ha tenido ya, a pesar de la mejor voluntad, muchas consecuencias mortales. Para que el socorro sea coronado por el éxito hace falta discernir rápidamente cuáles son los métodos más eficaces. Hay que intentar ante todo establecer contacto con las personas en peligro, para determinar la naturaleza de la ayuda solicitada.
Con frecuencia es también oportuno constatar la forma en que puede llegarse hasta ellas. La decisión sobre la forma de intervención depende de la comunicación establecida con las personas a socorrer. El que por sí mismo es capaz de prestar socorro, debe hacerlo inmediatamente. En caso dado, una tercera persona, de la cual sea posible prescindir, deberá partir en busca de otros socorristas. Si existen pocas probabilidades de socorrer eficazmente y por el contrario, es posible llamar a otros socorristas, conviene hacerlo en el plazo más breve.
Raramente la vida y la muerte dependen tan estrechamente de la decisión justa y de la acción inmediata, como en los casos de salvamento en montaña.
8. Cuidar los refugios
Debemos una gran parte de nuestras posibilidades de excursión a la existencia de los refugios. Nuestros antecesores los construyeron con gran amor y a costa de grandes sacrificios. A nosotros nos corresponde cuidarlos para nuestro uso y el de nuestros hijos, debiéndolos considerar como bases de nuestras excursiones.
Todo montañés sabe por propia experiencia que agradable es la estancia en un refugio limpio y cuidado y lo desagradable que puede llegar a ser si el refugio está sucio o mal cuidado. Por tanto es natural que el deportista de montaña se sienta responsable del estado de los refugios, muy especialmente de aquellos que no están dotados de un servicio de mantenimiento regular y de los refugios de invierno.
Cuanto más contribuyamos al mantenimiento y limpieza de nuestros refugios más a gusto nos sentiremos en la montaña y menores serán los gastos de refugios que figuran en el presupuesto de las sociedades deportivas. El montañismo activo, la formación de los jóvenes, las expediciones y otras disciplinas útiles saldrán a su vez beneficiadas.
9. Proteger la naturaleza
Nos incumbe una seria responsabilidad en la protección de la naturaleza. Todo lo que en ella nos proporciona hoy goce y salud, no debemos dejarlo a nuestros hijos como si fuera un campo devastado. El paisaje montañés es una de las raras regiones donde la naturaleza se encuentra en estado primitivo. Esta “región inculta” debe ser protegida de una supervaloración excesiva bajo la forma de caminos, funiculares, trenes, casas, cercados, centrales eléctricas, industrias y otras muestras de civilización, generalmente con fines lucrativos. Nosotros los humanos, tenemos necesidad de disponer de algún espacio donde podamos estar solos frente a un mundo intacto y sano, para poder encontrarnos a nosotros mismos. La montaña representa este mundo intacto y así debe permanecer.
Esta convicción encuentra su expresión práctica en las leyes para la protección de la naturaleza que todo montañés debería conocer. Además de la protección de animales y plantas, es preciso que nos preocupemos también por el estado de las cumbres y de los caminos que en modo alguno, no deben convertirse en depósitos donde uno se desprende de las latas de conserva vacías, botellas, papeles grasientos y otros desperdicios. El que esto hace, se extiende un certificado deplorable de ignorancia. Es tan sencillo transportar “vacío” al regreso todo lo que se ha subido “lleno”, en caso de que no se prefiera enterrar todos los desperdicios bajo las piedras. Cuidad de que las montañas permanezcan limpias.
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