Archive for the ‘Escalada en Roca’ Category
Las cimas para escalada en roca más espectaculares del mundo
Meteora, Grecia.
El nombre de esta elevada región significa “roca suspendida” y contiene el segundo monasterio en importancia para la religión Ortodoxa del Este en Kalambaka, tras el Monte Athos. Localizada entre el río Peneios y las montañas Pindus, estos monasterios tienen una espectacular serie de pilares de roca arenisca a sus espaldas. LaUNESCO protege la zona del conjunto de seis monasterios como patrimoniode la humanidad.
Dead Horse Point, U.S.A.
Seguro que estas imágenes te suenan de la película “MisiónImposible” en la cual aparecen al principio mientras Tom Cruise las escalaba, o de la película Thelma & Louise donde aparecen también.
Situado junto al río Colorado en el Parque Nacional Canyonlands, esta montaña tiene gran interés topográfico. El rápido descenso del lecho del río deja una estrecha franja de tierra en la cual se pueden observar árboles, aunque la excesiva aridez del lugar hace que cualquier turista tenga que ir bien provisto de comida y agua.
Spider Rock, Arizona.
Este increíble monolito de arenisca roja alcanza 244 metros de altura. Se encuentra en el Cañon de Arizona dentro del Parque Nacional de Chelley. Se formó hace 230 millones de años aproximadamente con la cimentación de capas de arena depositadas por el viento. Su nombre deriva de la leyenda de los indios Navajos “la Mujer Araña” que hizo de ella su casa. Ellos le otorgan el estatus de “Salvadora” y la adoran como una deidad.
Shiprock, Nuevo Mexico.
Formada a partir de una erupción volcánica hace 30 millones de años permaneciendo ahora como una inigualable exposición basáltica de lo que fue la chimenea central del volcán. Los escaladores realizan la ascensión a la cima a través de culminar picos menores. Algunos de estos maravillosos ejemplos de magma solidificado en columnas son referidos por los lugareños como el sagrado “Tse Bitai” (la roca con alas). Incluso si no pretendes escalarla puedes verla en la parte central de Shiprock desde varios kilómetros de distancia ya que tiene un diámetro de 500 metros y una altitud de 600m.El área del volcán ya extinto alcanza casi 20,000 kilómetros cuadrados abarcando regiones de Arizona, Utah y Colorado.
Agulha do Diabo, Brasil.
La aguja del Diablo da nombre a esta impresionante roca de 2.050 m de altitud en el parque nacional de Serra dos Órgaos en Brasil. No es fácil ni para los profesionales de la escalada llegar a lo más alto de esta cumbre, ya que los impedimentos naturales en términos de senda al campamento base, la cima, la distancia y el tiempo son únicos. Como fuere, las vistas son impresionantes una vez alcanzado el pico. Lo particular de esta montaña es que está compuesta por bloques y torres que se extienden los dos mil metros íntegros. La primera culminación exitosa fue en 1940.
Las Torres de Vajolet, Alpes Italianos.
Es mejor no juzgar a este pico por sus fotografías, y verlo por sí mismo para disipar todas las dudas acerca de su belleza. Delago arête sigue siendo la ruta más conveniente subir a esta montaña. A pesar de las medidas de protección que se puedan tomar, la pendiente de la Delagokante seguro que arrebatará el aliento a los mejores escaladores.
Prekestolen.Meseta Kierag, Forsand, Noruega.
El nombre des estas montañas de 604 metros de altura varia entre Prekestolen y Preikestolen cuya traducción literal seria el Púlpito del Orador o la Roca Púlpito. Con una extraña cima plana de 25*25 metros que explica la naturaleza de su nombre. Ha sido uno de los encantos naturales de Noruega y atrajo a 95,000 visitantes en el año 2006. La Asociación de Rutas en las Montañas Noruegas ofrece visitas guiadas alrededor de Prekestolen que toman alrededor de dos o tres horas para completar la altiplanicie, que unos experimentados profesionales harían en mucho menos tiempo.
El Capitán, Parque Nacional Yosemite, California.
Se encuentra situado en la zona norte del parque, este monolito granítico de 900 m de altura ha desconcertado a escaladores de todo el mundo. No es tanto su altitud como su ascenso vertical. El nombre le fue dado por el Batallón Mariposa en 1851. Hay un sendero junto a la cascada Yosemite que va directo a la cima pero la dificultad reside en cruzar la cara granítica, de la cual se dice que tiene más de 100 millones de años y casi no tiene aberturas. La calidad del granito cambia a medida que se asciende a la cumbre, quedando ésta formada en la era glaciar.
Monte thor, Isla de Baffin, Nunavut, Canadá.
Situado en el Parque Nacional Auyuittuq, la cara Oeste del Pico Thor se levanta 1.675 m a nivel del mar y se enorgullece de ser la cumbre con la vertical más alta del mundo. Su ubicación remota y su angulo vertical de 105º hacen de ella una de las cimas favoritas de todos los escaladores. el pico granítico forma parte de las montañas Baffin, cuya primera ascensión se realizó por el Instituto del Ártico Norteamericano en 1953. El descenso en rappel más largo hasta la fecha, se realizó en esta montaña el 23 de Julio del 2006 por un grupo de jóvenes americanos. Incluso los no-escaladores pueden ver y admirar la belleza del Monte Thor en la famosa secuencia de “No Quarter” de la película-concierto “The Song Remains The Same”.
Monte Roraima.
Formando la frontera entre Venezuela, Brasil y Guyana esta montaña se calza 2.810 m de altura. Situada en el Parque Nacional de Canaima en Venezuela es una de las formaciones geológicas más antiguas de la zona. Sir Everard im Thurn fue el primero en coronarla en 1884. Se supone que fue la inspiración para la famosa novela de Sir Arthur Conan Doyle “El Mundo Perdido” y sigue siendo especial para los indios Pemones habitantes de la zona.
Pico Bugaboo, Columbia-Kootenay, Canadá.
Ubicado entre el Glaciar Vowell por el Oeste y el Glaciar Crescent por el Este, esta cima Alpina es una de las más famosas de Canadá en lo que a escalada se refiere. Su nombre fue punto de referencia para los mineros, dando significado al Arroyo Bugaboo y al paso Bugaboo usados desde otras épocas. La palabra Bugaboo significa “objeto de obsesión”, usado como miedo exagerado o ansiedad, como realmente lo sintieron en el equipo de Conrad Kain los cuales lo coronaron por primera vez en 1916 cuando Canadá se encontraba en la agonía de la 1ª Guerra Mundial. Esta subida es recordada como una de las ascensiones más duras técnicamente jamás intentadas.
Las Torres, Torres del Paine Parque Nacional, Patagonia Chilena.
En el Parque Natural las Torres del Paine de Chile se pueden encontrar maravillas naturales como montañas, glaciares, ríos y lagos que hacen de la zona punto de interés turístico. A lo largo de 112 km al norte de Puerto Natales y a 312 Km del norte de Punta Arenas, también contiene el Macizo de Paine que comanda desde una elevada posición contrastando las planicies de la estepa patagónica. Mientras los observadores prefieren explorar los alrededores como el Parque Nacional Los Glaciares y el Parque Nacional Bernardo O´Higgins, un escalador apenas puede ignorar la llamada de esta “Espuela” al Este de los Andes. Los escaladores realmente disfrutaran de la vista de millares de valles entrelazados que separan varios pico graníticos y montañas del macizo.
Saint Matterhorn, Zermatt, Suiza.
Este es uno de los más altos picos de los Alpes Suizos,y se yergue a la impresionante altura de 4.478 m. El alpinista británico Edward Whymper y su equipo fueron los primeros en llegar a la cumbre en Julio de 1865, por una ruta tan peligrosa que perdieron tres integrantes durante el descenso.
Cerro Torre, Patagonia Argentina.
Esta erguida montaña granítica se eleva hasta los 3.128 metros de altura. Está expuesta a duras condiciones atmosféricas, y es una auténtico reto para incluso los mejores escaladores del planeta ya que destaca por sus increíblemente empinadas paredes. El alpinista italiano Cesare Maestri y su compañero el escalador sobre hielo Toni Egger rondaron la capa de nieve alrededor del pico hasta que finalmente el 31 de enero de 1959 la conquistaron. Les costó cuatro días culminarla y consiguiendo con su logro dejar atrás la inspiración de pico inalcanzable para muchos escaladores.
La Torre sin Nombre
Este es el segundo nombre para las majestuosas torres Trango localizadas el el Glaciar Baltoro en Baltistan, norte de Pakistán. Esta ambiguedad en el nombre, mistifica los 6.239 metros de altura que alcanza su pico en una de las ramas del Karakoram. Su enorme y vasta cordillera se explande hasta los 1000 metros ha fascinado a los escaladores durante años. El primer montañero que dejó su huella en la cima, fué el británico Joe Brown, acompañado por Martin Boysen, Mo Anthoine y Malcom Howells. Hoy en dia se pueden seguir ocho rutas diferentes para llegar a la cima sobre la cual una llama eterna la recuerda como favorita para aquellos que tomaron el camino de Dan Osman.
Espero hayan podido viajar a estos lugares increibles conmigo, aunque sea con estas imagenes. [ Argentina Extrema].
Código del Montañista
En la Asamblea General de la Unión Internacional de Alpinismo (UIAA), celebrada en Munich, Alemania, entre el 18 y el 22 de junio de 1964, se recomendó la divulgación de la ponencia presentada por el Club Alpino Alemán, consistente en una serie de consejos prácticos y éticos destinados a los deportistas de montaña.
Las 10 premisas
1. Ser, más que parecer
Hacer montaña significa vencer dificultades. Es educativo, aumenta la confianza en sí mismo, pero no debe conducir aun sentimiento de superioridad. Los montañistas no son una élite privilegiada, sino simples seres humanos que tienen hacia sus familia y hacia la sociedad los mismos deberes que los no montañistas. El montañismo no debe perder su carácter de sana actividad de las horas libres. Además, la vida nos impone tareas incomparablemente más grandes y más importantes que las de la práctica del deporte.
La jactancia, el ruido que se hace alrededor de las figuras, la búsqueda del sensacionalismo y las especulaciones, perjudican al deporte montañés en la misma forma que a la mayor parte de las otras actividades. El hombre capaz, el buen amigo en el que se puede confiar, no se distingue por la fanfarronería sino por la reserva. En él, la veracidad es natural.
2. Ver, observar, aprender
Toda verdadera comprensión es consecuencia de la forma de ver y de captar. Esto exige interés, esfuerzo y experiencia. El que mira a su alrededor sin tomar conciencia de lo que le rodea, no hace más que descubrir superficialmente las cosas más esenciales; comprende poco y aprende también poco. Se puede por ejemplo considerar la vegetación de montaña bajo el aspecto de su color verde sembrado de manchas multicolores, las rocas bajo su aspecto grisáceo y matizado y los alrededores montañosos como una corona de picos anónimos, sin quedar por ello insensible a su belleza.
Pero la experiencia será mucho más rica y perdurable si se toma plena conciencia de ella y se comprende aunque no sea más que en sus aspectos más visibles. Bajo cualquier aspecto que se presente, será mucho más interesante si se conocen sus características y su origen. El que tiene algunos conocimientos sobre las variedades de las rocas y de las plantas, sobre los animales y sus costumbres, el que puede decir algo sobre los habitantes de una región montañosa y sobre su historia y su cultura, no cabe duda que experimentará una satisfacción mucho más rica. Si conoces las montañas que te rodean – puede ser que sus nombres evoquen en ti experiencias vividas, recuerdos y esperanzas – vivirás más intensamente la grande y embriagadora experiencia del montañismo.
3. Prepararse
El éxito de una prueba de montaña depende de su preparación. Las condiciones previas son: la habilidad técnica, el entrenamiento, el buen estado físico y la aclimatación, así como un equipo adecuado. A ellas hay que añadir además la capacidad de juzgar las condiciones del desarrollo y del tiempo. Preparate para la prueba en montaña física, espiritual y psicológicamente. Familiarízate con sus características y sus condiciones particulares (es muy importante fijar la ruta y el horario, anotar en caso de escaladas difíciles, los pasos más fatigosos y eventualmente, los lugares de detención o de vivac, las zonas particularmente peligrosas, las posibilidades de retroceso o de descenso) . No olvidar nunca comunicar vuestro objetivo y la ruta prevista a vuestros parientes más próximos, al guarda del refugio (eventualmente, al libro del refugio) o a vuestros amigos.
4. Realizar lo que somos capaces
Esto implica dos cosas:
a) No queremos reservarnos, sino ir hasta el límite de nuestras posibilidades. Una sana ambición es un elemento positivo. La satisfacción que nos produce la acción cumplida, por el valor de la acción en sí misma, da la verdadera medida. Presenciar las hazañas de un buen montañés, hábil y seguro, proporciona placer.
b) No exagerar. La capacidad es la medida de lo que nos está permitido, es decir, que si las condiciones físicas y psicológicas son malas, si la forma física en ese día nos es satisfactoria, hay que quedarse abajo. La insensatez no solamente pone en peligro a la persona que así actúa y a sus compañeros, sino también con frecuencia, a los que van a socorrerlos. No se puede asumir esta responsabilidad ni ante sí mismo, ni ante los padres o terceras personas que por esta causa se perjudican. Tomarse tiempo. Esta máxima es aplicable tanto antes de la prueba como, dentro de lo posible, durante la misma. Lo que no se ha podido hacer este año, puede hacerse más tarde.
5. Economizar medios artificiales

El que reseña una escalada en el libro de la cumbre, la anota para sí mismo o la cuenta a sus amigos y camaradas del club, reivindica el hecho de haber recorrido una determinada vía ya anteriormente realizada. Es evidente que una renovación no es una hazaña del mismo valor que la primera escalada. Pero, las dificultades características de la escalada de esta o aquella vía, deben permanecer invariables. Del que la realiza por primera vez se exige que sea razonable y del que la renueva que sea leal. No es razonable, ni tampoco admisible para los que vengan después , intentar una primera que represente un riesgo total. No es leal tampoco abrir una vía recurriendo a medios artificiales ilícitos. Esto no es renovar una ascensión, sino violentarla. Toda vía de escalada sembrada de seguros está desvalorizada, y por ello, las vías deben conservarse o volver a adquirir lo más posible su estado primitivo. La moral montañesa exige por tanto una verdadera competición disciplinada de fuerzas midiéndose en condiciones intactas, que uno no tiene el derecho de degradar. Aquel que no escala lealmente debe hacérsele reflexionar y debe educársele. Como toda libertad, la libertad de la montaña está también sometida a reglas morales que excluyen la arbitrariedad y la deslealtad.
6. Tener el valor de renunciar
El que intenta una prueba en montaña, con o sin esquís, debe estar también preparado para el regreso. El escalador debe conocer la técnica del descenso. (Así, por ejemplo, el que prefiere la escalada en roca puede tener que enfrentarse con ciertas dificultades durante sus pruebas combinadas sobre roca y sobre hielo). Debe conocer la vía teórica para juzgar, en caso dado, si es posible o sensato continuar la ascensión, utilizar un paso lateral o resolverse por el regreso. En caso de necesidad, todos los medios son buenos para salir de una pared o de una grave dificultad. Ciertas catástrofes se han producido porque la decisión de retroceder se ha tomado demasiado tarde. Por ello, la cuestión de la retirada debe ser incluida en primera línea en todas las consideraciones sobre la montaña.
Reconociendo a tiempo la necesidad de una retirada, no hacemos más que demostrar nuestro sentido de la responsabilidad. Vale más renunciar demasiado pronto, que demasiado tarde. Aunque no se haya conseguido alcanzar la cumbre, la prueba puede llegar a ser una aventura verdadera e inolvidable, porque en la mayor parte de los casos, la retirada implica la posibilidad del regreso y del éxito final.
7. Socorrer
En una región habitada, podemos ser socorridos, en caso necesario, en cualquier momento. Pero en montaña no es así. Existen desde luego, puestos de socorro, bases y patrullas de salvamento, pero éstas no cubren más que una región muy limitada. El que se encuentra en dificultades en montaña, se ve obligado a solicitar el socorro más próximo. Y es por esto que todo andinista, todo esquiador, debe estar siempre dispuesto a ser capaz de socorrer un forma eficaz. Un curso de salvamento o por lo menos de primeros auxilios, es una de las exigencias inexcusables de todo montañés activo.
El peligro de otros es la señal de socorro inmediato, desinteresado y voluntario. Nadie debe contar nunca sobre la eventualidad de que el auxilio sea prestado por terceros, guías, profesores de esquí o miembros del servicio de salvamento. Pero, el apresuramiento en disponerse a prestar socorro, no debe ser tampoco ciego. La falsa valoración de sus propias capacidades y medios ha tenido ya, a pesar de la mejor voluntad, muchas consecuencias mortales. Para que el socorro sea coronado por el éxito hace falta discernir rápidamente cuáles son los métodos más eficaces. Hay que intentar ante todo establecer contacto con las personas en peligro, para determinar la naturaleza de la ayuda solicitada.
Con frecuencia es también oportuno constatar la forma en que puede llegarse hasta ellas. La decisión sobre la forma de intervención depende de la comunicación establecida con las personas a socorrer. El que por sí mismo es capaz de prestar socorro, debe hacerlo inmediatamente. En caso dado, una tercera persona, de la cual sea posible prescindir, deberá partir en busca de otros socorristas. Si existen pocas probabilidades de socorrer eficazmente y por el contrario, es posible llamar a otros socorristas, conviene hacerlo en el plazo más breve.
Raramente la vida y la muerte dependen tan estrechamente de la decisión justa y de la acción inmediata, como en los casos de salvamento en montaña.
8. Cuidar los refugios
Debemos una gran parte de nuestras posibilidades de excursión a la existencia de los refugios. Nuestros antecesores los construyeron con gran amor y a costa de grandes sacrificios. A nosotros nos corresponde cuidarlos para nuestro uso y el de nuestros hijos, debiéndolos considerar como bases de nuestras excursiones.
Todo montañés sabe por propia experiencia que agradable es la estancia en un refugio limpio y cuidado y lo desagradable que puede llegar a ser si el refugio está sucio o mal cuidado. Por tanto es natural que el deportista de montaña se sienta responsable del estado de los refugios, muy especialmente de aquellos que no están dotados de un servicio de mantenimiento regular y de los refugios de invierno.
Cuanto más contribuyamos al mantenimiento y limpieza de nuestros refugios más a gusto nos sentiremos en la montaña y menores serán los gastos de refugios que figuran en el presupuesto de las sociedades deportivas. El montañismo activo, la formación de los jóvenes, las expediciones y otras disciplinas útiles saldrán a su vez beneficiadas.
9. Proteger la naturaleza
Nos incumbe una seria responsabilidad en la protección de la naturaleza. Todo lo que en ella nos proporciona hoy goce y salud, no debemos dejarlo a nuestros hijos como si fuera un campo devastado. El paisaje montañés es una de las raras regiones donde la naturaleza se encuentra en estado primitivo. Esta “región inculta” debe ser protegida de una supervaloración excesiva bajo la forma de caminos, funiculares, trenes, casas, cercados, centrales eléctricas, industrias y otras muestras de civilización, generalmente con fines lucrativos. Nosotros los humanos, tenemos necesidad de disponer de algún espacio donde podamos estar solos frente a un mundo intacto y sano, para poder encontrarnos a nosotros mismos. La montaña representa este mundo intacto y así debe permanecer.
Esta convicción encuentra su expresión práctica en las leyes para la protección de la naturaleza que todo montañés debería conocer. Además de la protección de animales y plantas, es preciso que nos preocupemos también por el estado de las cumbres y de los caminos que en modo alguno, no deben convertirse en depósitos donde uno se desprende de las latas de conserva vacías, botellas, papeles grasientos y otros desperdicios. El que esto hace, se extiende un certificado deplorable de ignorancia. Es tan sencillo transportar “vacío” al regreso todo lo que se ha subido “lleno”, en caso de que no se prefiera enterrar todos los desperdicios bajo las piedras. Cuidad de que las montañas permanezcan limpias.
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