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En busca del equilibrio: Escalada en roca y Yoga

Tanto el yoga como la escalada tienen un objetivo, un fin; el yoga despertar el potencial dormido(kundalini) en cada ser humano y la escalada llegar a la cima, aunque no solo es la cumbre en si, sino el medio por el cual se llega a ella, es decir la pared, y tanto en una como en otra actividad su practica constante y disciplinada lleva a uno a encontrarse consigo mismo, y al llegar a este punto es donde podemos tomar ambos sistemas como un camino espiritual / estilo de vida, o simplemente como relax o herramienta para calmar el stress de la vida moderna, lo seguro es que en ambos enfoques los resultados serán muy positivos.

SALUDO A ADISVARA (EL PRIMER SEÑOR SIVA), EL PRIMERO EN ENSEÑAR LA CIENCIA DEL HATHA YOGA, LA CIENCIA QUE SE YERGUE A MODO DE ESCALERA PARA LOS QUE DESEEN ESCALAR LAS ALTURAS DE RAJA YOGA”

B.K.S IYENGAR (LUZ SOBRE EL YOGA)

QUE ES YOGA?

La palabra yoga deriva de la raíz sánscrita “yuj”, que significa sujetar, reunir, también significa unión, comunión, es la unión verdadera de nuestra voluntad con la voluntad de dios(Brahma).El yoga es una ciencia completa de la vida, que se origino en la india hace aproximadamente 6.000 años.Es el sistema de desarrollo y evolución personal mas antiguo que hay en el mundo y abarca el cuerpo, la mente y el espíritu.

Los antiguos yogis percibieron el cuerpo físico como un vehículo, y dieron forma a un método para mantenerlo (cuerpo) en total equilibrio, un método que combina todos los movimientos (asanas) que necesitamos para asegurar la salud física, con las técnicas de respiración (pranayamas) y meditación que han de asegurarnos la paz interior.

El yoga es un camino espiritual y de autoconocimiento profundo.Como hoy lo conocemos fue gracias a Patanjali, un sabio de la india que con su obra clásica “Yoga Sutras” lo recopilo,coordino y sistematizo.

El yoga es patrimonio de la humanidad, es un camino vivencial y espiritual que busca la purificación de nuestro cuerpo, mente y espíritu.

LAS SENDAS DEL YOGA.

De acuerdo a la tendencia espiritual de cada persona, hay 4 sendas principales:

KARMA YOGA:Es el yoga de la acción, para personas dinámicas. Actúan sin buscar recompensas.

BHAKTI YOGA: Yoga para personas devocionales y emotivas.

JNAÑA YOGA: Yoga del conocimiento o sabiduría.

RAJA YOGA: Es el yoga del control físico y mental.

QUE ES ESCALADA?

El alpinismo es una ciencia, un juego, una ética o un deporte, según la filosofía y la cultura en que se inspire quien lo practica. El alpinismo es la actividad desarrollada para alcanzar con medios naturales, o con la ayuda de medios artificiales la cumbre. El terreno donde actúa el alpinista esta constituido esencialmente de roca y hielo. El alpinismo entendido como una búsqueda científica y una exploración, se inicia hacia finales del siglo XVII, cuando la cultura ilustrada enfervorizaba a los hombres de ciencia, dedicados al esfuerzo de comprender y justificar racionalmente todos los fenómenos de la naturaleza.

En Asia y extremo oriente, el conocimiento de la montaña esta caracterizado desde los tiempos mas remotos por su fuerza y dimensión que trasciende las línea y los contornos físicos, para convertirse en morada de los dioses y lugar de contemplación. Los primeros alpinistas fueron hombres de ciencia para los cuales la montaña se oficia como laboratorio natural. No fue el estimulo de la conquista lo que empujo hacia las cumbres a los primeros escaladores, sino el deseo de dar una respuesta concreta a los datos teóricos elaborados sobre fenómenos geofísicos, químicos y meteorológicos. No obstante, es cierto que al interés científico de las excursiones se añadió el deseo y la ambición de escalar las cimas que nadie había hollado nunca.

Se trata de una nueva sensación que incitaba a los precursores poco a poco a dejar dela do lo científico y dedicarse casi exclusivamente a la conquista de las cumbres.Nacia el alpinismo. Desde Inglaterra llegarían en gran numero los primeros escaladores de los Alpes y hacia finales del siglo XIX irrumpieron la escena alpina los escaladores austriacos y alemanes, mas tarde los italianos.

La conquista del Cervino, realizada en 1865 por Whymper, señala el inicio del alpinismo deportivo de vanguardia. A la conquista de la cumbre-considerada siempre como cumbre- se añade la búsqueda de la aventura y el mas allá. El periodo comprendido entre 1865 y 1920 es señalado como la edad de oro del alpinismo de vanguardia.

Preuss, es el personaje de mayor relieve del alpinismo heroico, que rechaza toda obligación en la lucha con la montaña. Con Preuss la escalada libre llega a su punto mas alto en lo que se refiere a estilo, audacia y riesgo, pero cobra muchas vidas, incluido el. Luego se introduce en la escalada el concepto de seguridad como condición indispensable para alcanzar el objetivo.

La cumbre es espiritualizada e identificada como el premio final, el alpinista es, un hombre que, a través de la acción física de escalar, fortalece y purifica su espíritu, porque la ascensión le lleva cerca de dios.

En América daba los primeros pasos un tipo de alpinismo entendido como juego y ejercicio atlético libre de requisitos culturales o filosóficos. En los últimos 40 años el alpinismo se difundió en todas las partes del mundo.En cada nacion experimento un proceso evolutivo ligado a la identidad cultural, etnica y social de cada pueblo. La primera escalada femenina de la historia alpinista es la de la joven saboyana Marie Paradis, que en 1809 ascendió a la cumbre del Mont blanc. Desde entonces, paralelamente al aumento y la difusión del alpinismo masculino, ocurre también una evolución de las alpinistas.

YOGA COMO ENTRENAMIENTO EN LA ESCALADA

El yoga como entrenaniento en la escalada es fundamental y aporta muchísimos beneficios.

En los años 60, hubo un boom en la escalada, y el yoga fue muy importante, marco una etapa, se dio un vuelco hacia la tendencia yoguistica de los escaladores.

En Norteamérica, nacía una autentica revolución en la concepción de la escalada, sobre las paredes de granito del valle de Yosemite, los nuevos escaladores, procedentes de los grupos contestatarios y movimientos hippies, habrían vías de dificultad, ideadas con un extraordinario sentido estético. Pero la novedad mas revolucionaria se debió a la excepcional contribución atlética prolongada en el tiempo que aquellas escaladas de extrema dificultad requerían y que fueron superadas gracias a una severa preparación psicofísica aportada gracias al yoga.

Los nuevos escaladores comenzaron a inspirarse en la filosofía oriental del yoga y a utilizarla como disciplina preparatoria, tanto en la parte física como mental.

Escalar es una actividad orientada al movimiento que requiere calmar la mente para su eficiente ejecución, y la practica regular de asanas, como de pranayama , aportan al escalador las herramientas necesarias para poder aquietar el bombardeo constante de los pensamientos de la mente. La escalada como estilo de vida, requiere tiempo para entrenar, con el yoga pasa lo mismo, y es la voluntad la constancia y paciencia que nos llevaran a la cima, a conquistar nuestro ego.

La conexión cuerpo-mente es complicada, pero realmente asombrosa, y su “unión” es algo tan simple como respirar. La respiración es el vehículo, y en ambas disciplinas es fundamental emplear una correcta respiración, solo podemos extender bien el cuerpo completamente si sincronizamos la respiración con el movimiento. Esto es muy importante tanto en el yoga para llevar a cabo una postura adecuada, como en la escalada, para no perder la calma mientras uno esta inmerso en la pared, y poder seguir hacia la meta. Es asombroso como mucha gente retiene inconscientemente la respiración en posturas difíciles, tanto de yoga, escalada o en la vida cotidiana, y lo único que consiguen es cortar el flujo continuo de prana (energía) y es ahí donde se crean las tensiones.

La practica constante, ayuda a calmar los nervios. Durante una inhalación profunda de una persona normal se toman 500 Cm3 de aire, cuando una persona que practica diariamente pranayama puede tomar 3.000Cm3 aumentando la capacidad pulmonar, lo cual aporta al escalador mas resistencia y no se cansa tan fácilmente. El escalador que practica respiración profunda, puede controlar su mente y oxigenar sus músculos al mismo tiempo.

Los escaladores necesitan flexibilidad para que su escalada sea mas efectiva, la escalada en si es mucho mas mental que física!, uno tiene que tener convicción y estar lo mas relajado posible para no darle lugar a los pensamientos foráneos, esta interferencia mental esta obstruyendo nuestra habilidad para concentrarnos en el aquí-ahora!, la mente se ha convertido en nuestro peor enemigo y estamos perdiendo nuestra energía, nuestro prana, todo esto genera tensiones que se ven reflejas en los músculos, una forma de neutralizar el miedo es mediante la repetición de un mantra: técnica de meditación, son breves palabras o frases en lenguaje sánscrito que poseen gran poder vibratorio, cabe aclarar que no son rezos. Son sonidos vibracionales para lograr que la mente se relaje.

“SI DURANTE MI ESCALADA ME ENCUENTRO EN ESTADO DE TENSION, ES PORQUE NO ESTOY RESPIRANDO APROPIADAMENTE” JHON BACHAR-ESCALADOR.

Por todo esto lo correcto seria mantener una respiración constante profunda y fluida, y así lograr la “unión” del cuerpo y la mente por medio de la respiración, así lograremos emplear el yoga en cualquier aspecto de la vida.

En el caso de las asanas, con sus 84 posturas y mas de 500 variantes, le proporcionan varios beneficios al escalador. Todas las posturas de por si son muy buenas, mejoran la circulación sanguínea y la circulación de oxigeno en el cerebro y flexibilizan los músculos, esto es muy importante para el escalador ya que lo ayuda a poder estirarse aun mas, para poder llegar donde de otra forma no podría, también le aportan: fortaleza,

resistencia, equilibrio, movilidad, coordinación, tono muscular adecuado, entre otras.

La postura del Héroe/Griego, es muy importante para trabajar la cadera, ya que al abrirla, aporta un excelente beneficio al escalador, también desarrolla el equilibrio en los pies, lo cual es directamente transferible al estar escalando en una placa.

El “yoga nidra” (sueño psíquico), o relajación, es otra herramienta mas para el escalador. Es una poderosa técnica en la que se aprende a relajarse (en la postura de savasana, es decir acostado sobre el piso boca arriba) de manera conciente, es un método de inducir completa relajación física, mental y emocional, luego de una dura jornada de escalada proporciona un relajo a los músculos y

LESIONES

Las lesiones mas comunes en los escaladores es en los tendones de los brazos y manos y tambien lesiones en la espalda y columna.

Cuando se realizan periódicamente la practica de asanas, pranayama y yoga nidra, con conciencia en el cuerpo, aparecen los beneficios, esto mejora totalmente la circulación sanguinea y se acorta el tiempo de la lesion.

Fortalecer los musculos es fundamental ,y posturas como Cuervo y Vertical ayudan a reforzar los brazos y tendondes.

En el caso de la espalda, todas las posturas de pie son muy beneficiosas como asi tambien sirsasana(paro de cabeza) y sarvangasana(vela.)

CONCLUSION

El yoga es una disciplina tan abarcativa, es una herramienta tan valiosa para el ser humano, que puede “congeniar” con cualquier otra actividad o doctrina ,su completa ejecucion, proporciona muchisimos beneficios a quien lo practique.Y en el caso de la escalada,funciona de forma muy completa como entrenamiento, tanto en la parte fisica, como mental, aspectos fundamentales en la escalada.

Tanto el yoga como la escalada pueden ser practicados por cualquier tipo de persona, ya sea atleta, sedentario, mayor de edad,etc, solo que deben adaptarce a sus condiciones y hacerlo a el ritmo de cada uno para evitar asi producir daños fisicos.

(fuente: http://www.centroganesha.com/kundalini-yoga/deportes/escalada-y-yoga.html)

Cursos de Escalada en Roca en palestra – Capital federal – Buenos Aires

-Taller de Escalada en la Roca, Sierra de la Ventana – Buenos aires.

ArgentinaExtrema.

Hielos Continentales, el espejo inmóvil

Por: Leandro “Aleman” Scheurle

Nota publicada en la revista Extremo Patagonia Nº36

Mágica dosis de terreno convulsivo, remoto y desafiante. Paraíso perenne que todo explorador acaricia en cada suspiro de anhelo inalterable. He aquí la historia de una expedición de futuros guías a las fauces mismas de un ilustre paradigma de las petrificadas aguas del porvenir mundial. Existo, pienso luego                                                              

           “Una parte de mi quedo allí para siempre, mi vanidad y mi escepticismo; a cambio me llevo algo que no había poseído antes plenamente, la apreciación de la absoluta belleza y el milagro de estar vivo.” (Richard Bern).

         El cielo ovaciona la desaparición súbita del inabarcable mar de nubes que se interpone. Jorge, Paula y Sebastián arquean sus cuellos hacia atrás y, mirando el infinito, agradecen el impensado regalo. Existo, pienso luego.

         Durante los últimos días de Febrero de 2009, la escuela formadora de guías de Trekking en Cordillera y de Turismo Aventura de Buenos Aires (ISAS) se había planteado la idea de poder realizar su Taller Intensivo de Larga Duración Estival por primera vez en la zona aledaña al Chalten y en algunos rincones del Parque Nacional Los Glaciares Septentrional, más precisamente para intentar dar la famosa “vuelta a los hielos”. 

         La exploración se interpreta idealmente como el arte de la revelación absoluta. Descubrir y recorrer salvajes rincones de un río perdido. Descubrir y recorrer una nueva vía de acceso a la cumbre de una montaña. Pero también descubrir y recorrer la geografía indescriptible de nuestro interior y los paraísos más recónditos de nuestros sueños. En esta aventura patagónica, la exploración fue una simple y vital prueba de rendimiento colectivo en un ambiente académico. Explorar los resultados de una salida práctica de un instituto formador de guías en un terreno exigente fue la premisa inicial. Realizar con éxito una expedición con innumerables contenidos y factores extras al simple hecho de caminar con mochila al hombro, encordados y culminando o no el recorrido.

         Si bien la vuelta se puede dar también de sur a norte (ingresando al hielo primero por Paso del Viento) lo más habitual es hacerlo desde el norte (ingresando por Paso Marconi). Los diez alumnos y dos instructores comenzaron la “pateada” bien temprano, a las 4 am, en el puente vehicular de la Ruta 23 sobre el Río Eléctrico, unos pocos kilómetros al norte del Chaltén y bajo la espesa cortina de una típica llovizna patagónica. Los pasos se van agigantando con el correr de los minutos. Las espaldas sufren el impacto inicial de las mochilas con 30 o más kilos encima.

                               

El sendero es amplio y discurre fuera de los límites del Parque Nacional Los Glaciares. Todo lo que está fuera del parque es privado, y en todos los lugares privados que tienen atractivos visuales y turísticos destacables pero que por sobre todo son continuamente visitados por avezados y entusiastas, los dueños incurren generalmente en el ámbito de la recaudación desmedida. Hay que pagar entrada solo para caminar, respirar y disfrutar de un entorno natural en un sendero  pero no en otro. Lo hace Parques Nacionales también cuando cobra ingreso en un sector y en otro no. En el Parque Nacional Nahuel Huapi, por ejemplo, se cobra  al ingresar en la ruta de tierra que bordea el Lago Mascardi, rumbo a Pampa Linda, pero no se cobra para visitar el sector norte en el circuito de 7 Lagos, en la zona de los lagos Espejo, Correntoso, Traful, Villarino y Falkner. En este caso preciso, en el de la incursión por los hielos, el ingreso se abona en Piedra del Fraile.

           La senda continúa hacia el oeste, internándose en un marcado valle que paulatinamente asciende hacia los hielos y las nieves del Glaciar Marconi. El cruce del Rio Polone es un icono destacable del recorrido. Los vadeos de los caudalosos ríos de montaña pueden resultar un lindo problema para una expedición o para una simple caminata de corta duración. La escuela de guias tiene prohibido autorizar a sus alumnos a vadear un curso de agua descalzo o en hojotas. Un guia que se corta un pie con alguna piedra del lecho transforma su “valiente” actuación en una negligencia tan infantil que puede echar a perder el sueño de los excursionistas clientes y por ende su propio trabajo. Lo mismo se recomienda para cualquier aventurero que transite con amigos o por cuenta propia. Mojar un calzado de repuesto no significa nada en comparación.          

                                

Finalmente el primer día culmina en el campamento junto al Lago Eléctrico, denominado La Playita. Las mochilas se desploman y las carpas comienzan a inflarse luego de la evaluación del terreno por parte de los alumnos que han practicado en esta etapa como guías. La charla de análisis de la jornada desarrollada por los instructores se funde con los inquietantes sonidos de la brisa vehemente.

              “Aunque se mueven cerca del cielo, en la pureza infinita de un mundo de luz y belleza, los montañistas no son ángeles. Siempre son hombres y su corazón sigue manchado por la maldad del mundo del que proceden y al que, pronto o tarde, deberán volver.” (Lionel Terray).

              El mar de nubes irrumpe en la melancolía inexpugnable del atardecer y reviste las últimas porciones del celeste tan deseado. Lautaro, Macarena y Juan Ignacio arquean sus cuellos hacia atrás y, mirando el infinito, reniegan y condenan al fenómeno natural. Existo, pienso luego.

              El éxito en el ambiente montañero, como bien sabemos, se mide de manera desmesurada y contundente. Llegar o no a la cumbre, completar o no una larga travesía, escalar o no el largo comprometido de la ruta. El ser o no ser pareciera vivir eternamente en las calificaciones. En el caso de una salida como ésta, de índole pura y exclusivamente instructiva, el éxito sobreviene de una correcta utilización de las técnicas de guiada y desplazamiento por terreno inusual cultivadas y profundizadas, por los alumnos, a lo largo de un período adecuado de formación previo.

               El siguiente día transcurrió en el campamento ya que el clima no permitió otra cosa. Como pocas veces, en esta expedición es necesario contar con una pequeña pero imprescindible colaboración de la naturaleza que rige en los buenos aires de las alturas. Salir con nula visibilidad y vientos de más de 60 km puede desencadenar una bonita sucesión de inconvenientes que atraigan algún accidente como acompañante.   

               Finalmente el día esperado llega. Se toma la decisión de ingresar al hielo en vez de ir hacia el Refugio del Gorra Blanca, una alternativa que había tomado color ante la adversidad climática. El grupo levanta campamento rápidamente y emprende el ascenso por el siempre desafiante Glaciar Marconi. La brisa ya se ha transformado en una ventisca interesante que posteriormente alcanza similitudes de un vendaval incontrolable. Los grampones ya crujen en el hielo. La marcha se hace dificultosa y lenta. La sensación que altera los horizontes de la vacilación ya tiene como valor destacable una gran negación: no hay vuelta atrás. 

               Con poca visibilidad, la marcha por estas latitudes debe complementarse con adecuados elementos de orientación, si es que no se desea bailar con situaciones desfavorables. Las cartas topográficas, la brújula y el gps están a la orden del día. Y en ese instante uno se traslada a la visión demencial de aquellos exploradores y transgresores de principios del Siglo XX, cuando podían adentrarse en semejantes escenarios ingobernables y con equipos tan precarios. Que leyendas!

               Las cuatro cordadas de tres personas ahora avanzan a buen ritmo por el hielo continental. Esa inmensa pampa helada que desgarra las emociones ha abierto sus puertas. Se ha cruzado el límite internacional y por un buen rato el episodio transcurrirá por territorio chileno, dentro del Parque Nacional Bernardo Ohiggins.

                                                        

El rumbo es bien sur. A la izquierda se observa la cara oeste del Cordón Marconi. A la derecha y allá a lo lejos, la vista imponderable del Cordón Mariano Moreno y de los Nunataks Witte y Viedma. La aventura brilla en su máximo esplendor. Luego de 10 horas ininterrumpidas, y ante la inminente puesta del sol, el campamento es instalado unas horas antes del conocido Circo de los Altares. Pala de por medio, las plataformas y los muros contenedores y de protección contra el viento se van erigiendo. Las carpas son como estrellas fulgurantes en el espacio más soñado. Son destellos de colores en el espejo helado, inmóvil e inconmensurable. La noche pasa.

                “… Hoy, las nuestras, son las primeras miradas humanas que contemplan estas soledades de hielo entre arrebatos de alegría y atónito recogimiento… La mirada se dirige ávida a través de aquella inmensa extensión de nieves perennes y de cumbres, que la cristalina transparencia de la atmósfera y la luz del sol tornan aún más nítida ” (Padre Alberto Maria De Agostini).

                 La mole inextinguible de granito vertical se exhibe repentinamente en el horizonte inmediato. Julián, Damián y Tomás rotan sus cuellos exhaustos para observar y el mundo mismo se detiene en un conmovedor y milagroso instante de apasionadas sensaciones. Existo, pienso luego.

                Al día siguiente la vida continúa regalando fragmentos de incertidumbre con huellas congeladas. Nuevamente en territorio argentino y en el Parque Nacional Los Glaciares, el grupo alcanza rápidamente la zona del Circo de los Altares, allí donde las paredes oeste de las agujas Standhard, Egger y el mítico Torre, entre otros, rasquetean los umbrales del cielo y desbordan las fantasías de los soñadores. La exaltación del reino vertical llevada al extremo, en su máxima expresión.

                La función continúa “gramponeando” una y otra vez hasta poder encontrar la salida conveniente. No es fácil, pero con paciencia y buena orientación se llega nuevamente a tierra “firme”. La pequeña Laguna de los Esquíes invita a desplomarse junto a sus aguas, pero la que gana la pulseada es la siguiente, la laguna Ferrari. Es allí donde alguna vez el legendario Casimiro Ferrari montó su campamento y es allí donde ahora se monta el anteúltimo campamento de la expedición de los futuros guías. Muchos de ellos hoy viven toda la temporada en El Chalten, trabajando como porteadores, secundando a otros guías o simplemente respirando y adquiriendo experiencia y nuevos aires de montaña.

               El guía debe hacerlo casi todo y estar preparado para todo, cuando trabaja. Cocina para multitudes, participa en tortuosos rescates, llama la atención a excursionistas que ocasionan daños naturales y lleva de la mano a aquel que posee súbito pánico a las alturas. Comenta sobre flora, fauna, geología, climatología…Analiza en una milésima de segundo el camino más adecuado para continuar sin que alguien llegue a percibirlo. Da primeros auxilios y alarma a sus dirigidos sobre los riesgos de no alimentarse ni hidratarse correctamente. Explica cómo caminar en pedreros o arenales, en neveros o glaciares, en senderos o mallines…Ah cierto, y se sostiene siempre ante las incriminaciones sobre ciertas decisiones tomadas con insoslayable autoridad. La verdadera gratificación interna de un guía se sostiene en la aprobación y la felicidad estimulante del cliente. Todos apuntan a ello, aunque por diversos motivos no siempre se consiga dar en el blanco. Contratar un guía profesional puede resultar para muchos un ítem trivial. Sin embargo resulta ser, en su gran mayoría, una garantía inexorable del éxito en nuestra aventura y en el regreso a casa.

               La Escuela de Guias había convenido con Parque Nacionales para descender basura voluntariamente, y así fue. A poco de haber dejado la Laguna Ferrari atrás se debe virar hacia el Este, como para ir regresando al punto de inicio de la vuelta. Entonces las respiraciones se detienen en un lugar que acapara toda la atención y que hace gran honor a su nombre, Paso del Viento. Los torrentes indomables de aire que normalmente allí se presentan pueden llegar a derrumbar a cualquier excursionista con su mochila muy cargada, de hecho es lo que sucede habitualmente. Un prolongado descenso lleva sin pausas hasta los confines inferiores del Glaciar Rio Tunel y, luego de atravesarlo transversalmente, la acción se traslada a la adrenalínica tirolesa sobre el río homónimo (obligatorio cruce con arnés y permiso). Posteriormente se pasa por la Laguna Turqueza y finalmente se accede a la Laguna Toro, lugar habitual del último campamento pero que esta vez se optó por dejar a un lado.

               El rebobinado interno de lo sucedido siempre cumple su función determinante en la acumulación de experiencias inolvidables. El sendero final desde Toro a El Chalten fue, en este caso, el camino ideal para ponerlo en práctica. La exploración y el éxito se habían dado la mano en los términos ideales que se habían buscado. Una dosis insalvable de tierra inmaculada había calado hondo en las almas; almas salvajes y exultantes; ilusionadas y ávidas de una profesión intensa y largamente apasionante.

               “El espectáculo visual es único. Por momentos el piso blanco es tan parejo y el espesor de la nieve tan profundo que no hay una sola roca que emerja en la superficie helada. Nadie vuelve igual de un viaje a esos lugares de excepción”. (Germán Sopeña).

               Las estrellas en el espacio son ahora soñados destellos fulgurantes reflejados en el espejo helado, inmóvil e inconmensurable. Vanina, Ariel y el otro Damián arquean sus cuellos hacia atrás y, mirando el infinito, agradecen el regalo celestial. Existo, pienso luego.

                Existo porque puedo darme cuenta de la pasión y el intenso sentimiento que nos invade cada vez que nos reflejamos en sensaciones y experiencias tan enriquecedoras e imperecederas, que nos nutren de pies a cabeza como seres físicos y espirituales. Existo porque creo y compruebo la extraordinaria belleza de nuestro mundo como materia y como cuerpo intangible que viaja hacia el más allá. Existo porque agradezco infinitamente la posibilidad que nos regala la naturaleza de accionar en ella y seguir cultivando nuestra alma día tras día. Y entonces la misma frase me hace evocar aquella inmortal definición de René Descartes en la aceptación de la Duda hasta las últimas consecuencias: Pienso, luego existo (Cogito Ergo Sum). Y la doy vuelta, la pienso luego de existir, luego de existir en esta imponente tierra de fascinantes paisajes montañosos y de campos de hielo eternamente inolvidables.